Domingo, 24 de Febrero de 2013 07:00
Susana Chacón
La crisis del 2008 no termina. La economía en Estados Unidos está débil, aunque se han dado algunos pasos en favor de la sociedad. Las decisiones que se tomen en marzo serán fundamentales para su capacidad de recuperación. Sin embargo, en el caso de Europa, la problemática es otra. Países como España o Grecia se encuentran ante realidades sumamente delicadas y otros como Francia pueden presentar fuertes problemas en el corto y mediano plazos.
La crisis sigue. No obstante, hay importantes ganadores y de ellos poco se habla. ¿Quiénes son? ¿Es cierto que para algunos la situación ha sido positiva? ¿Cuál es la otra cara de la moneda? Conocemos a los grandes perdedores. Hay otros quienes sin duda han obtenido beneficios, pero todos ellos, en situaciones de estabilidad económica, no habrían logrado la magnitud de ganancias derivadas de la crisis. ¿Por qué?
Uno es el caso de McDondald’s. Como empresa es una de las que mejor cotiza en la bolsa de Nueva York. La crisis la obligó a salir. Al expandirse globalmente adquirió un gran mercado internacional. Existen alrededor de 33 mil 500 sucursales en 119 países. Han logrado diversificarse más allá de la hamburguesa. Dependiendo del País al que llegan, ofrecen productos con gustos locales: desde pescados, ensaladas, pimientos y picantes. Así aseguran un gran número de consumidores que compran a muy bajos costos y a quienes se les ofrece una misma calidad, además de la marca, que para muchos es lo más atractivo.
Por otra parte, la globalización de Hollywood le ha permitido compensar sus pérdidas en EU con extraordinarias ganancias provenientes de países poco afectados por las crisis, como China y Rusia. La demanda de sus películas ha crecido en el mundo, por lo que no importa que en EU se hayan reducido las entradas y que la población vaya menos al cine. Los ingresos internacionales crecieron en 35% durante los últimos cinco años, lo que equivale casi a 70% de las ganancias totales de la empresa del cine. Hollywood se convirtió en un actor más activo en el mercado global.
En el tema de cambio climático, quienes niegan la gravedad del asunto han sido también grandes ganadores de la crisis. Se han beneficiado de la economía en problemas. Por ejemplo, en EU el interés por reducir las emisiones de gases y contaminantes se ha reducido en la misma proporción en que ha incrementado la tasa de desempleo de los últimos años. No es que no les interese lo que sucede con los problemas ambientales, como el ejemplo del deshielo de los glaciares. La magnitud de la crisis los obliga primero a tratar de resolver su situación individual y nacional, antes que pensar en los problemas globales que a todos afectan. Menos aun cuentan con los recursos necesarios para invertir en su solución. Otros países que han desplazado también la prioridad de esta problemática son Canadá, Japón y Rusia. Lo mismo sucede con los europeos. De ahí que los negacionistas, como se les conoce, han aprovechado muy bien la crisis: las negociaciones y acciones de fondo relacionadas con el impacto del cambio climático, han dejado de estar en la agenda global. En la actualidad la explotación indiscriminada de los recursos naturales difícilmente encuentra límites o sanciones. Se abrió para ellos, una vez más, la puerta hacia el capitalismo sin restricciones. Aunque poco se mencione, otros ganadores son los extremistas. La tendencia hacia la conspiración de las realidades existentes se extiende más allá de la economía. Desde el 2008 la crisis financiera y la recesión han sido el alimento de múltiples grupos extremistas, que se expresan abiertamente en la multiplicidad de redes sociales. Su objetivo ha sido, desde el principio, subrayar la caída inminente de Estados Unidos. Hasta hoy las ganancias de estos grupos son tan sólo de espacios, reconocimiento y palabra. En especial porque se apoyan en los niveles de endeudamiento de EU, pero también en los problemas de Europa. Por ejemplo, actores anarquistas, neonazis y los radicales cibernéticos de Anonymus han emitido declaraciones de solidaridad con los sectores más vulnerables de Grecia y España. Lo que sucede en estos países lo toman como ejemplo para presionar a los mismos estadounidenses que perdieron sus casas e hipotecas. Este es su punto de partida para hablar de la caída de EU. Veremos si en realidad se mantienen como ganadores en el futuro o si, por el contrario, son totalmente desplazados por la nueva recuperación estadounidense.
Con estos ganadores sabemos que el problema estructural está en el agotamiento del modelo económico global. ¿Por qué no centrarlo en el beneficio social, en el cuidado al ambiente y en el fomento al desarrollo además del crecimiento?