Es una excelente opción para el ciclo de primavera verano y en áreas afectadas por heladas o cosechadas de trigo

Por Federico Chávez Manjarrez

TRIBUNA

La soya es la oleaginosa de mayor importancia a nivel mundial por su gran cantidad de usos, derivado de su alto contenido de proteína y calidad de aceite. En promedio, el grano seco contiene 20% de aceite y 40% de proteína.

Los principales subproductos obtenidos de la soya son el aceite para el consumo humano y la harina utilizada como ingrediente proteico de alimentos balanceados para animales domésticos (principalmente cerdos y aves). Además, el aceite representa una buena opción para la producción de biodiesel.



Tipo de suelo

La soya se adapta bien a suelos con buen drenaje como son: barrial profundo, franco, arenoso y de aluvión, expresaron lo investigadores del grupo de oleaginosas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias, INIFAP.

Xóchitl Melitsa Ochoa Espinoza, Lope Montoya Coronado, Jesús Cantúa y Nestor Aguilera, expresaron que es importante este año evitar sembrar en terrenos donde se tiene el antecedente que se presenta amarillamiento o clorosis foliar como son los de barrial compactado y calcáreos, con mal drenaje y pH mayor de 8.0; así también en suelos salinos con más de 4.0 mmhos/cm de conductividad eléctrica.

Se sugiere seleccionar terrenos donde la mosca blanca haya presentado baja incidencia y que los lotes aledaños no estén o hayan estado sembrados con cultivos preferidos por esta plaga.



Agricultura de

Conservación

Esta práctica se puede llevar a cabo tanto en suelos de aluvión como de barrial, donde una vez cosechado el cultivo anterior, se puede revivir el surco con el cuadro cultivador, instalando una pata de mula en la barra trasera y (preferentemente) un disco cortador enfrente de la pata de mula, si existe buena surquearía simplemente regar sobre la paja del cultivo anterior, y la siembra se efectúa dando tierra en el primero de los casos y en forma directa en el segundo, dijo Montoya Coronado.

Se sugiere este último sistema ya que la paja residual del trigo actúa como un regulador de la humedad y temperatura del suelo, reduciendo los problemas de estrés hídrico y con ello un mejor desarrollo del cultivo. También se ha observado que hay una menor incidencia de clorosis y mosquita bajo este sistema que en labranza convencional.

Con el uso de este tipo de labranza no es necesario mover el suelo para sembrar. Posterior a la cosecha de trigo con trilladoras que esparcen la paja en toda el área y se procede a la aplicación del riego de presiembra sin quemar la paja.

Una vez que da punto se lleva a cabo la siembra directa sobre la paja, utilizando la sembradora especial para labranza de conservación o la sembradora convencional, anteponiendo al chuzo de siembra un cincel que va rompiendo la hilera de siembra. Los mejores resultados en el sellado se han observado al utilizar ruedas selladoras en “V” ó en caso de no contar con ellas meter el cultipacker después de la siembra para el mejor sellado.

La labranza de conservación se puede usar en cualquier tipo de suelo y con su uso se reducen los costos de producción ya que no hay preparación del terreno, permite sembrar en fechas óptimas, se obtienen rendimientos similares a la labranza convencional, la paja residual del trigo actúa como un regulador de la humedad y temperatura del suelo reduciendo los problemas de estrés hídrico y con ello un mejor desarrollo del cultivo. Bajo este sistema, el problema de clorosis se reduce en gran medida y algo extraordinario que se ha observado es que la incidencia de mosquita blanca es más baja que en el sistema tradicional ya que la paja actúa como un reflejante de la luz no permitiendo llegar al insecto adulto al cultivo.



Variedades

Es muy importante que se utilicen variedades que se hayan evaluado previamente por su tolerancia a mosca blanca y adaptación a la región como: Náinari, Suaqui’86 y Cajeme, mismas que están a disposición de los productores a través de SEMAGRO.

Es importante eviten sembrar variedades reportadas como susceptibles o de las cuales no se conoce su comportamiento en la región, ya que pueden sufrir daños considerables si las poblaciones de mosquita son altas.



Fecha de siembra

Sembrar fuera de época trae como consecuencia mayores riesgos en la producción, por lo cual se sugiere especial atención en este aspecto. La mayor incidencia de mosca blanca se presenta durante los meses de junio, julio y agosto, por lo cual es muy importante sembrar lo más temprano posible y compactar el periodo de siembra para evitar daños irreversibles en la etapa inicial de desarrollo del cultivo. Se sugiere sembrar del 15 de abril al 31 de mayo.

En siembras posteriores se incrementa los problemas con MB, amarillamiento y un menor rendimiento al acortarse el ciclo del cultivo.



Método y densidad

de siembra

La siembra puede realizarse sobre suelo húmedo o seco. En húmedo, deposite la semilla a una profundidad de 6 a 8 centímetros, lo cual dependerá del tipo de suelo y su contenido de humedad.

La siembra en seco, es posible en terrenos de barrial, bien nivelados y teniendo cuidado extremos durante la siembra evitando que la semilla quede muy profunda o descubierta, esta debe quedar entre 2 y 3 centímetros de profundidad.

Se sugiere sembrar en surcos de 70 a 80 centímetros o en camas a doble hilera de 90 a 100 cm de ancho, con densidades de población de 25 a 30 plantas por metro cuadrado; las menores densidades en fechas tempranas y las mayores en siembras tardías, dentro del periodo recomendado. Dependiendo del tamaño de semilla, se requieren de 60 a 80 kilogramos por hectárea.

Antes de iniciar la siembra se debe revisar el porcentaje de germinación y el vigor de la semilla, para adecuar la cantidad a utilizar. Evitar siembras desuniformes y con bajas poblaciones que es donde prospera mejor la mosquita blanca.



Fertilización

Debido a que en el Sur de Sonora se tienen varios años sin sembrar esta leguminosa, las poblaciones de las bacterias fijadoras de nitrógeno se encuentran muy bajas, por lo cual se sugiere aplicar 60 unidades de nitrógeno por hectárea en presiembra, independientemente de llevar a cabo la inoculación de la semilla al momento de la siembra con la bacteria específica Bradirhizobium japonicum. Esta última práctica se debe de realizar a la sombra, sin exponer a los rayos del sol el inoculante y la semilla tratada.

La aplicación de fósforo está sujeta a un análisis de suelo, sí existen menos de 21 kilogramos por hectárea es necesario adicionar 9 kilogramos por hectárea de P-205 por cada unidad abajo de dicho nivel, aunque ello dependerá del tipo de suelo.



Riegos

Es necesario mantener al cultivo en niveles adecuados de humedad evitando al máximo el estrés hídrico, que se presenta cuando la mosquita blanca ocasiona los mayores daños. De acuerdo al tipo de suelo se recomienda un riego de presiembra y de 4 a 6 riegos de auxilio.

Es importante que el primer riego de auxilio sea muy ligero, para evitar la clorosis asociada al exceso de humedad.



Manejo de

mosca blanca

Esta es la especie más importante en el cultivo de soya puesto que sus ataques pueden llegar a ser devastadores para la parcela, esto se tiene reportado en la región desde 1994 cuando el ataque de esta especie causó la salida del cultivo de soya y ajonjolí del calendario de cultivo del Valle del Yaqui, a causa de ser una especie con una gran capacidad reproductiva y por lo tanto muy difícil de controlar tanto por medios químicos como biológicos.

Es altamente recomendable mantener un monitoreo constante en las parcelas durante el desarrollo del cultivo en busca de mosquita blanca y sus inmaduros (huevecillos y ninfas) ya que pueden presentarse desde etapas muy tempranas en las parcelas. Dejar pasar esta acción provocará que el insecto se establezca en el cultivo, haciendo así muy difícil controlar sus poblaciones, lo que puede ocasionar grandes pérdidas para el productor.

Tanto las ninfas como los adultos de mosquita blanca se alimentan de la sabia de la planta, producto de esta acción excreta una mielecilla que se va impregnando en las hojas hasta dar un aspecto brillante a la hoja. Esta excreta es un medio perfecto para la proliferación de hongos del género fumagina que con la presencia de poblaciones elevadas de mosquita blanca puede llegar a cubrir la superficie de la hoja dejando un aspecto como de hollín.



Control

Para un correcto control de la mosca blanca es necesario ser muy constante con el monitoreo desde las primeras etapas del cultivo, ya que las poblaciones del insecto están presentes durante todo el periodo de desarrollo de la soya.

En etapas tempranas se recomienda la liberación de insectos benéficos como es el caso de la crisopa (Chrysoperla carnea) el uso de productos biorracionales presenta buenos resultados y además respetan de gran manera la fauna benéfica.

Los repelentes a base de plantas aromáticas son efectivos. Pero sin duda el uso de soluciones jabonosas es el más adecuado debido a su bajo costo y a su alto control de adultos. El producto entra en acción al contacto con la plaga por lo que asegurarse que el producto llegue a donde se encuentra presente el insecto es de suma importancia, debido a que estas soluciones presentan nula residualidad en la planta, a pesar de ser muy efectivo no es recomendable aplicar dosis altas de jabón porque se pueden presentar efectos de fototoxicidad, estas aplicaciones se recomiendan en periodos semanales con el objeto de impactar las poblaciones presentes en dosis de dos kilogramos o litros por hectárea.

Las aplicaciones de insecticidas convencionales sólo deben emplearse cuando los muestreos las justifiquen. La elección del producto adecuado es muy importante, ya que hay distintas opciones que actúan en distintas etapas de desarrollo de la plaga. Cuando el cultivo esté próximo a cierre se recomienda una aplicación con insecticidas convencionales con el objetivo de controlar las poblaciones de adultos e inmaduros presentes en la parcela. Durante los ciclos recientes, la mezcla de Talstar en dosis de 500 mililitros por hectárea más Thiodan en dosis de 2 kilogramos por hectárea resultó la más efectiva para el control de esta plaga.
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