JOSÉ ESCOBAR ZABALA
Cronista de la Ciudad

De que hay civismo en Cajeme ni duda cabe. A pesar de la temperatura reinante, de intenso frío, una multitud de padres de familia acudieron con sus hijos menores a ganar espacios en las aceras de la ruta del desfile conmemorativo, anteayer, del Día de la Bandera Nacional, contribuyendo de manera importante al fomento de los valores cívicos. Y desde el balcón central de Palacio, la primera autoridad del Municipio, ingeniero Rogelio Díaz Brown, acompañado de cercanos colaboradores y del comandante del 60 Batallón de Infantería, teniente coronel Manuel Alejandro Velasco, saludaban a uno tras otro de los contingentes participantes.
Ocupó el lugar de vanguardia, en sus diversas secciones motorizadas, el Ejército Nacional; luego siguieron elementos y unidades de la Policía Federal y de la Policía Municipal de Seguridad Pública, en sus respectivas unidades vehiculares, mostrando el nuevo armamento de que han sido dotados para combatir con mayor eficiencia toda clase de actividades delincuenciales en beneficio directo de la ciudadanía cajemense.
Tras las columnas mencionadas, todas ellas con la Enseña Nacional por delante, siguió la participación del Colegio Progreso con sus pequeñuelos del Jardín de Niños, y toda una serie de contingentes de instituciones educativas. Sin faltar, por supuesto el equipo humano y motriz del Cuerpo de Bomberos y la Benemérita Cruz Roja, así como las unidades de servicio del H. Ayuntamiento.
De todo lo anterior ofreció una bien documentada reseña, a través del aparato de sonido, el profesor Juan Héctor Majulio, director de Acción Cívica Municipal. Se encargó asimismo, previo al desfile, de conducir la ceremonia de izamiento oficial de nuestra Enseña Patria, en el asta central de la Plaza Álvaro Obregón, destacando la presencia de los altos funcionarios públicos líneas atrás mencionados.
No está por demás añadir que la Bandera Nacional es el símbolo por excelencia de la unidad y la soberanía de todos los mexicanos. En 1810 el cura de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla, tomó un lienzo con la imagen de la Virgen de Guadalupe que se convirtió en bandera del movimiento de independencia. Sucesivamente la bandera que acompañó a José María Morelos en todas sus gestas heroicas consistía en un rectángulo de color azul que en su centro tenía un águila que reflejaba el espíritu nacional de libertad. A la muerte de Morelos las insignias quedaron en desuso.
Fue hasta 1821 cuando mediante decreto se establecieron las características del Lábaro Patrio con el escudo del águila parada en un nopal. Pero no fue sino hasta 1917 cuando los habitantes de la capital del País la vieron ondear por primera vez en Palacio Nacional.