Además deberá enfrentar imputaciones de lavado de dinero

Por Abel Barajas

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- A la hora de comparecer ante un juez federal en el Reclusorio Oriente, Elba Esther Gordillo decidió ayer guardar silencio ante las imputaciones de lavado de dinero y delincuencia organizada.

Al mediodía, la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se vio por primera vez tras las rejas; estaba sin maquillar, vestía una blusa clara con cuello de tortuga y el cabello en cola de caballo.

Gordillo solicitó al juez federal Alejandro Caballero Vértiz duplicar el término constitucional de 72 a 144 horas para que le definan su situación jurídica en la causa penal 11/2013, lo que ocurrirá a más tardar el lunes próximo a las 22:50 horas.

Antes de cumplirse ese término, el juez dictará la formal prisión u ordenará su libertad por falta de indicios para iniciar un proceso penal, derivado de los supuestos desvíos de mil 978 millones de pesos del SNTE.

Para estar frente al juez, Gordillo fue excarcelada de su celda en el Penal Femenil de Santa Martha Acatitla y fue llevada al Reclusorio Oriente, a donde arribó poco después de las 11:00 horas.

La maestra fue presentada en la rejilla de prácticas alrededor de las 11:30 horas, junto con Isaías Gallardo Chávez y José Manuel Díaz Flores, dos de sus supuestos intermediarios para triangular el dinero del gremio.

Los coacusados siguieron la misma estrategia legal que la jefa sindical: guardaron silencio ante las acusaciones y solicitaron al juzgador duplicar el término legal para que, en sus casos, máximo el lunes a las 23:58 horas resuelva si los sujeta o no a un proceso penal.

Entre este jueves y el lunes, Gordillo y sus coinculpados, defendidos por Arturo Germán Rangel, ex subprocurador de la PGR, y José Rigoberto González Sánchez, tendrán la posibilidad de presentarle al juez pruebas que obren en su favor.

Jorge Alberto Bernal Reyes, secretario de acuerdos del juzgado, le planteó a la lideresa que si el juez le abre un proceso, se quedará en la cárcel, pues los delitos que se le imputan están catalogados como graves.

Gordillo no se inmutó ante el aviso, y pocas veces habló durante la diligencia. Una de ellas fue cuando Hugo Sánchez, coordinador de agentes del Ministerio Público Federal en los juzgados del Reclusorio Oriente, planteó la posibilidad de que escuchara de viva voz las acusaciones que presentó la PGR.

“Yo creo que los indicados son los señores abogados, porque nosotros no conocemos de esto”, dijo Gordillo.

Lo que sí solicitó la acusada al juez Caballero Vértiz fue tener acceso a su doctor de cabecera, a sus medicamentos y alimentos especiales para atender los tratamientos a sus diversos problemas de salud pues, según las valoraciones de los médicos penitenciarios, padece de insuficiencia renal, hepatitis C, descalcificación e hipertensión.