Domingo, 03 de Marzo de 2013 07:00
Por Ulises Díaz
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- En 2012, México logró un superávit comercial con Brasil por mil 163 millones de dólares, monto 253% superior al año pasado.
Sin embargo, el comercio estuvo sostenido casi totalmente por las armadoras, ya que el resto de la manufactura mexicana perdió terreno en ese País, según datos de la Secretaría de Economía y el Banco de México.
De entre las principales 25 fracciones arancelarias que el País exportó en 2012, 8 de ellas fueron de la industria automotriz y todas experimentaron crecimiento respecto al año anterior, según la SE.
De las 17 categorías restantes, que son productos de consumo o bienes intermedios, en 13 cayeron las exportaciones.
Por ejemplo, en 2012 no se vendieron motores de avión, cuando el año previo lograron enviarse 18 millones de dólares.
En exportaciones de productos químicos como poliefterano de etileno, cayeron 84%, mientras en plomo refinado o vidrio flotado, las exportaciones cayeron 50% en ambos casos.
Otros ejemplos son los medicamentos empaquetados en ventas al por menor, que cayeron 32%, las navajas de afeitar en 30% o partes para ensamblar teléfonos, con caída por 25 por ciento.
“Brasil es una economía con ciertos rasgos de proteccionismo y es complicado y caro hacer negocios; la exportación es más complicada; más bien hay que hacer negocios localmente”, explicó Lorenzo Ysasi, director general del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (COMCE).
Según este experto, en esta economía sudamericana hay una dinámica de negocios diferente a la que se acostumbra en México.
Así, el País está acostumbrado a ser proveedor foráneo pero no a instalarse localmente mientras que en Brasil el requerimiento es llegar a producir y así insertarse en la cadena de valor.
“En inversiones y empresas mexicanas hay otra dinámica; hacia Brasil se está adoptando un poco el estilo de negocios que se tiene allá y eso también influye en cómo se está comportando el patrón comercial”, precisó Ysasi.
Otro factor que está también influyendo en el comercio con Brasil es que a excepción de la industria automotriz, donde las grandes armadoras han hecho planes de expansión de mercado y casi no tienen competencia, los productos mexicanos se enfrentan en un mercado sumamente disputado.