GERARDO ARMENTA BALDERRAMA

wPlanta tratadora de aguas
wRechazo total a la Tenencia

Inconclusa una y otra vez, parecería que por fin camina por buen trecho la construcción de la planta tratadora de aguas negras de Navojoa. Es así porque se han reiniciado los pertinentes trabajos que lleven a su terminación. Por lo menos ésta es tanto la idea como la esperanza que pueden esgrimirse al respecto.
Al final, la obra tendrá una inversión de 125 millones de pesos, 11 más que los 114 millones de pesos con que originalmente inició el proyecto. Su costo global se elevó significativamente en virtud de que el dinero gubernamental requerido para finiquitarla en el tiempo programado no siempre llegó a tiempo, lo que produjo el encarecimiento de los materiales de construcción. Por lo demás, bien se recuerdan los perjuicios que ocasionó esa tardanza burocrática.
No están a discusión la importancia y la necesidad de una planta tratadora de aguas residuales en un lugar como Navojoa. Ponderar una y otra circunstancia no es perder el tiempo. Por ello, vale poner de realce el valor que entraña la reanudación de los trabajos de la planta aludida. Jorge Márquez Cázares, director del navojoense Organismo Operador del Agua Potable, dijo que esta instalación tendrá un gasto de 300 litros por segundo, además de que no sólo la Perla del Mayo podrá sanear sus aguas, sino que también resultarán beneficiados con ese mismo saneamiento poblados y comunidades del Río Mayo.
El asunto tiene que ver con elementales principios relacionados con el medio ambiente y el bienestar humano. La salud pública depende mucho de plantas como la que propicia estos comentarios. El tratamiento de aguas negras en ámbitos urbanos es en estas alturas una prioridad de primer orden. En Navojoa, como sabe la opinión pública, se batalló mucho primero para que se iniciara la construcción de la planta respectiva y luego se batalló más para concluirla.
Entre esos dos extremos de relieve exactamente igual, pasó el tiempo, sin soslayar que en ocasiones llegó a temerse que la planta no pasaría de ser un mero cascarón. Hoy se ve que no tendrá ese ingrato destino, porque la obra registra un avance de 92 por ciento y se espera que en tres meses la planta muestre banquetas, guarniciones y equipo. Todo esto ocurrirá siempre y cuando no se suspendan una vez más los suministros de dinero requeridos para concluir definitivamente el proyecto.
Mientras tanto, es válido reconocer que no disminuye la intensidad de la protesta ciudadana que en principio se opone al cobro del impuesto que tiene que ver con la tenencia vehicular. En clara evidencia de ello, el domingo anterior se llevó a cabo en Hermosillo otra marcha convocada por el movimiento “No a la Tenencia”. Tumultuosa en participación ciudadana y automovilística (más de 6 mil carros desfilaron por las calles capitalinas), esa manifestación reflejó indudablemente el contestatario estado de ánimo existente entre los sonorenses con respecto a la indeseable vigencia del gravamen citado.
En otras palabras, bien podría decirse que el rechazo al impuesto de la tenencia ha producido un rechazo total. Sin embargo, lo paradójico es que esta evidencia no parece que esté orillando a nadie (Gobierno y Congreso estatales) a tramitar su desaparición. Por la medida de las protestas vistas hasta ahora y la frecuencia con que se han realizado, sería obligatoriamente razonable esperar disposiciones irrebatibles en ese sentido. Pero repítase que curiosamente no se atisba mayor ánimo gubernamental o legislativo con esa orientación. Significa esta inconcebible evidencia que el impuesto a la tenencia vehicular se mantendrá contra viento y marea, por más que la reticencia popular que lo objeta resulte cada vez más grandiosa.
Por otro lado, el ámbito latinoamericano registró estos días el fallecimiento de Hugo Chávez y todo lo que aparejó política y socialmente en un País como Venezuela, donde algunos de sus sectores populares (hoy se advierte con mayor nitidez) idolatraron, en expresión literal sea dicho, al polémico mandatario. ¿Qué pensar de la clase gobernante venezolana, incondicional de Chávez?.
La muerte debe ser el acontecimiento más difícil de comprender y aceptar por el dolor personal o colectivo que puede entrañar. Esta premisa se ha materializado en Venezuela, donde, hasta donde alcanza a verse, parecería que no saben qué hacer tras el fallecimiento del Presidente Chávez. Comprensibles las reacciones de esta índole, no lo son tanto las propias de los políticos de ese país que asombran por el modo en que expresan su fidelidad al líder muerto. El mismo Presidente Nicolás Maduro ha suscrito piezas oratorias que no obsequian ningún favor a esa condición que le heredó Chávez.
No le va a la zaga el Mandatario de Bolivia, Evo Morales, quien incluso llegó al extremo de afirmar que está “casi convencido” de que Chávez murió tras ser envenenado por el “imperio”, porque “no pudo derrotarlo ni con un golpe de Estado”. El problema para Morales es que bien a bien no se sabe de qué murió Chávez. Oficialmente dijeron que de cáncer, pero sin que nadie explicara las particulares características con que atacó al gobernante venezolano. Pero ahora el boliviano Morales sale con la versión de que Chávez pudo ser envenenado por el imperio, pero sin decir cuál.

nGERARDO ARMENTA BALDERRAMA
Licenciado en Periodismo por la UNAM.
Ha sido editorialista de Periódicos Sonorenses por más de una década.
Director de ‘El Informador del Mayo’