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Por Sonia del Valle

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- En el último año, el sistema educativo ha enfrentado su tarea más difícil: transformar la carrera docente.

En su primer día de Gobierno, el Presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer que impulsaría una reforma educativa para establecer el Servicio Profesional Docente (SPD) y poner fin a las plazas vitalicias.

Ante esta situación el magisterio respondió con fuerza.

Entre diciembre y febrero, el SNTE lanzó la Jornada Nacional por la Defensa de la Educación Pública y los Maestros, tomó las plazas públicas y salió a las calles los fines de semana en defensa de los derechos de los trabajadores.

La reforma constitucional se aprobó y en un mes logró el aval de 26 congresos locales.

Incluso el mismo día que el Presidente firmó el decreto de la reforma educativa, la PGR encarceló a la presidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo, y acalló la protesta del magisterio institucional.

Pero ese día comenzó la resistencia magisterial y en menos de dos meses, las manifestaciones del magisterio disidente se extendieron a 14 estados.

La CNTE arreció sus protestas e instaló en mayo un plantón indefinido en el DF.

El descontento magisterial se agudizó con la aprobación de las leyes reglamentarias y las manifestaciones se registraron en 28 entidades.

A finales de octubre el SNTE se sentó en la mesa de negociación con Gobernación, y los conflictos en los estados comenzaron a destrabarse, primero en Oaxaca, Campeche, Zacatecas y Quintana Roo.

Sin embargo, el SNTE también ganó, alcanzó un acuerdo con la Secretaría de Hacienda por 5 mil millones para paliar las deudas de los docentes y convertirse en un sindicato de servicios.

La propuesta original para eliminar la plaza vitalicia se modificó, los maestros no perderán su plaza, pues serán reasignados a otras funciones.