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Por Adrián Basilio

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- Caster Semenya dudó seguir en el atletismo cuando sufrió discriminación y señalamientos por su apariencia andrógina tras ganar en 2009 el oro mundial en los 800 metros.

Pero el hombre que siempre luchó por la igualdad y el respeto a los derechos humanos, no sólo de las personas de color sino de todos, Nelson Mandela la impulsó a seguir.

“Yo lo hice por él... (me dijo) resiste y enfrenta al mundo”, declaró Semenya en 2011 cuando se agenció la plata en la doble vuelta al óvalo del Mundial de Daegu.

Madiba la defendió y apoyó no por ser sudafricana como él, lo hizo siguiendo su filosofía de vida, esa que permeó al deporte desde que estaba encarcelado y cuya historia, así como su presencia en la Final del Mundial de Rugby de 1995 que jugó Sudáfrica, inspiró la realización de la película Invictus.

La fortaleza con la que el Premio Nobel de la Paz enfrentó su encierro por 27 años “por alta traición” ha servido de motivación a muchos deportistas de todo el mundo que no sólo lo han visitado en Sudáfrica, también le han regalado sus Balones de Oro, como lo hizo Ruud Gullit; cinturones del CMB; réplicas de medallas olímpicas y otros trofeos.

Mandela fue parte medular para que la FIFA volteara los ojos al Continente Negro, y le otorgara por primera vez en la historia la celebración de una Copa del Mundo, la de Sudáfrica 2010.

Cuando Sepp Blatter anunció en mayo de 2004 que el país natal de Mandela sería el anfitrión del mundial de futbol, los gritos “Madiba, Madiba” se unieron al regocijo en la capital sudafricana y en casi toda África.

Figuras como Cristiano Ronaldo, David Beckham, Rafael Nadal, Gary Player, Evander Holyfield, Chad Le Close, Tiger Woods y muchos más pueden presumir hoy haber contado con su amistad.



Frase

“El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente de una manera que pocas otras cosas consiguen’’.

Nelson Mandela