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Miles de sudafricanos pasan frente al ataúd que contiene los restos del libertador de Sudáfrica

Por Jaime Velázquez

AGENCIA REFORMA

PRETORIA.- Nelson Mandela lleva una camisa ocre y dorada, de ese estilo que él mismo hizo famoso en el mundo entero.

El pelo gris, con un mechón blanco en la frente propio del clan Madiba al que pertenece. Es más corpulento de lo que se podía imaginar. Su cara parece hinchada, pero sus párpados cerrados le dan el aspecto de estar durmiendo.

En ese momento uno se estremece al comprender que aquel hombre que cambió Sudáfrica e inspiró al mundo jamás se levantará. El domingo será entregado a la tierra a la que pertenece, en Qunu (Cabo Oriental), y sólo sobrevivirá su espíritu.

Los ciudadanos pasan por la capilla ardiente donde se expone su ataúd cubierto por una mampara de cristal, y se detienen tan sólo unos segundos.

Las autoridades han prohibido por deseo expreso de la familia que se tomen fotografías, y los visitantes a su capilla ardiente tratan de retener en esas décimas de segundo un recuerdo que sólo podrá vivir en sus mentes.

Cientos de sudafricanos se acercaron ayer a la sede del Gobierno de Sudáfrica en Pretoria para llevarse esa imagen que quedará grabada en su memoria. Sus restos permanecerán hasta el viernes en la capilla ardiente.

Pero ayer por la mañana varios miles de personas también asistieron a la procesión de su féretro desde el Hospital Militar de Pretoria hasta la sede del Ejecutivo. Un cortejo que se repetirá hasta el viernes.

Todos acudían con solemnidad, algunas personas rompieron en llantos y tuvieron que ser ayudadas por los soldados que custodiaban el cadáver tras desvanecerse.

Quienes quisieron despedirse de Mandela llegaron con los autobuses habilitados por la organización, lo que evitó colas y aglomeraciones a la entrada de la capilla ardiente.

Sí hubo esperas largas en el punto de salida de los autobuses en el oeste de Pretoria, donde miles de personas desafiaron al intenso calor para no perder la ocasión de ver los restos de Mandela.

“La emoción me supera. Nunca le había visto, y por desgracia he tenido que contemplarle tendido. Recordar lo que hizo por Sudáfrica y el mundo entero. Siento que estoy en deuda con él”, afirmó Constante Motsega.

Antes del velatorio popular, centenares de dignatarios y miembros de la familia Mandela presentaron sus respetos ante su ataúd al antiguo activista que venció al régimen segregacionista del apartheid.

El último Presidente del régimen racista sudafricano, Frederik de Klerk, y el Mandatario de Zimbabue, Robert Mugabe, fueron algunos de los líderes internacionales presentes en este primer día de capilla ardiente.

La viuda de Mandela, Graça Machel, llegó al complejo gubernamental junto al actual Presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y a la segunda esposa de Madiba, Winnie Madikizela-Mandela.