Banner

Llegan miles al Cerrito a visitar a la Virgen


Por César Omar Leyva
TRIBUNA
La llovizna que por momentos caía sobre la carretera no fue impedimento para que miles de cajemenses caminaran hasta el Cerrito de la Virgen como un signo de amor a la también llamada Madre de los Mexicanos.
Según reportaron autoridades, los primeros grupos de peregrinos aparecieron sobre la carretera cerca de las 18:00 horas del miércoles y a partir de entonces la afluencia de personas fue aumentando cada vez más hasta la media noche cuando se vio el mayor número de fieles caminando a un costado de la rúa Federal.
A pesar de que fueron miles lo que asistieron, según comerciantes que se instalaron a las faldas del cerro en comparación con el año pasado, en esta ocasión hubo ligera disminución en el número de personas que asistieron a la fiesta en honor a la Guadalupana, lo que se vio reflejado en sus ventas.
Por la mañana del jueves, desde pasadas las 5:00 horas los peregrinos que no habían asistido la noche anterior realizaron la tradicional caminata hasta el cerro. En el camino era común que se encontraran a carros con personas repartiendo aguas, jugos y hasta tortas.
Una vez que llegaban al lugar algunos se tomaban unos minutos de descanso para retomar energías y poder subir los 148 escalones que llevan hasta los pies de la imagen pintada en lo más alto del cerro.
Ahí se colocaron cientos de veladoras y arreglos florales que los feligreses ofrecieron a la Virgen como muestra de respeto.
A las 11:00 de la mañana y a las 4:00 de la tarde, se celebraron misas presididas por el padre Gerardo Lara Cisneros, mientras grupos de personas cada vez más reducidos seguían llegando a las faldas del cerro.
Trascendió que en esta ocasión la vigilancia policíaca en el Cerrito de la Virgen fue menor que otros años y también, que hubo una notoria disminución en el número de vendedores ambulantes que se instalaron, los cuales no llegaron ni a 30, además este año no hubo juegos mecánicos.
El reporte de las autoridades fue una celebración tranquila con sólo un altercado entre jóvenes que, pasados de copas, armaron alboroto sin consecuencias que lamentar.