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Por José Escobar Zavala
Cronista de la Ciudad


El pasado fin de semana falleció a la edad de 84 años un viejo amigo nuestro, Rafael Sonqui Castro, a quien conocimos cuando siendo muy joven administraba las siembras del agricultor Francisco Araiza Celaya (+) poco después adquirió su propio terreno, consolidándose como respetable socio del Grupo UCAIVYSA y miembro fundador de la Asociación Ganadera Local de Porcicultores de Cajeme. Tenía poco de haber enviudado. Vayan pues nuestras condolencias a sus hijos y demás familiares.
También el sábado que acabamos de dejar atrás, dejó de existir a la edad de 89 años, J. Trinidad Gastélum Delgado, propietario de un acreditado taller de carrocería y pintura. Era originario de El Fuerte, Sinaloa, y llegó aquí a los 10 años, cuando su padre, de oficio maestro peluquero, instaló su negocio de barbería por la calle Sonora frente al Mercado Municipal, que por entonces sólo era un jacalón de madera con techo de lámina.
En el gremio de los carroceros estaba calificado don Trini como uno de los mejores, al lado de Manuel Gómez Hinojosa, Gonzalo Higuera, Pedro Edmundo Escobar Sagrera, José Luis Mendívil y Demetrio Parra, entre otros del mismo oficio. Aunque nada más cursó estudios en el Centro Escolar Cajeme, a base de lectura adquirió cultura general, sobre todo de historia de México.
Poseía un cuadro de reconocimiento al héroe sonorense, defensor de la República, Rafael Ángel Corella, firmado de puño y letra nada menos que por don Benito Juárez, en papel con el sello oficial de la Presidencia. El Benemérito lo califica como un convencido liberal que la historia distingue como hombre valiente y honrado en todos los actos de su vida.
Corella nació en Arizpe en 1817, y ahí mismo murió en 1891. Muy joven inició su carrera militar, a la cual se consagró y logró tener una brillante hoja de servicios prestados a la nación, luchando contra los apaches, contra la invasión norteamericana y la intervención francesa.