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Celebran la consolidación de la reforma energética

Por Juan Arvizu

EL UNIVERSAL

CD. DE MÉXICO.- En la entraña de la nacionalidad, el patio de honor de Palacio Nacional, el jefe del Ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto, firma el decreto de la reforma energética en un ambiente de fiesta de priístas y panistas, rodeado por los presidentes del Congreso, su gabinete y gobernadores. Todos juntos aplauden de pie la consumación del hecho. A las 13:13 horas salen en la foto para la historia.

Con palmas y vítores, legisladores y funcionarios del sector energético saludan este momento. Son más tronantes que en otras reuniones encabezadas por Peña Nieto. La clase política asiste a la cita con el entusiasmo recargado.

Enrique Peña Nieto muestra la carpeta con la hoja ya firmada del decreto de las reformas a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política en materia de energía. El entusiasmo por la obra culminada se expresa durante 40 segundos de aplausos.

Dirá el Presidente de la República que se superan mitos y tabúes. La izquierda legislativa está ausente en el evento y sólo se encuentra allí un hombre de esa latitud de las ideologías, Fluvio Ruiz Alarcón, consejero profesional del Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos (PEMEX), de barba estilo Carlos Marx, quien reduce la ceremonia a un mero “momento protocolario”.



- Invitados captan la historia

La escena irrepetible de la promulgación ocurre mientras que camarógrafos y fotógrafos de prensa gritan con enojo porque muchos invitados, entre ellos y el presidium, alzan los brazos para tomar fotografías con teléfonos celulares y tabletas electrónicas. Estorban, aunque la Presidencia de la República les pidió que evitaran obstruir el trabajo de esos furiosos obreros de la historia que capturan imágenes para el futuro.

En primera fila, como nunca antes, están legisladores priístas que fueron responsables de que el cambio más importante desde 1917, transitara en sus cámaras, en sesiones intensas y maratónicas.

Entre otros participantes en la transformación más importante en décadas en la República Mexicana, tienen un lugar en ese espacio el senador priísta David Penchyna Grub y los diputados tricolores Héctor Gutiérrez de la Garza y Javier Treviño Cantú.



- Reconocimiento

a su labor

El Presidente Peña Nieto les reconocerá, uno a uno, el mérito aportado, en corto, en sus saludos de despedida, que se convertirán en intercambios de puntos de vista de lo que viene, expresar el cambio en las leyes secundarias de la reforma.

Están los hombres de la reforma: el presidente de la Cámara de Diputados y del Congreso, Ricardo Anaya Cortés, del Partido Acción Nacional (PAN) y, por el Senado, Raúl Cervantes Andrade, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y los capitanes de los diputados, Manlio Fabio Beltrones Rivera, y de los senadores, Emilio Gamboa Patrón. También Jorge Emilio González y Arturo Escobar y Vega, coordinadores parlamentarios del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Quienes estrenan la reforma energética han paseado de lado a lado del patio: Pedro Joaquín Coldwell (Energía), Emilio Lozoya Austin (PEMEX), Francisco Rojas Gutiérrez (CFE).



- Las ausencias

Hay ausencias: Miguel Ángel Mancera Espinosa (Distrito Federal), y Arturo Núñez Jiménez (Tabasco), y con ello resalta la presencia de Ángel Heladio Aguirre Rivero (Guerrero), Graco Luis Ramírez Garrido Abreu (Morelos), y Gabino Cué Monteagudo (Oaxaca), mencionados al inicio de la ceremonia por su Entidad Federativa.

En el bloque del gabinete, resalta el semblante de satisfacción y el rojo de la corbata de Emilio Chuayffet Chemor, secretario de Educación Pública (SEP), quien el día de la promulgación de la reforma educativa, en Los Pinos, estaba sereno, y nada más. El ambiente entonces era tenso.

César Camacho Quiroz, presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se ufana de su satisfacción por las reformas. Toma su corbata color magenta-vivo y dice que de ese tono es su alegría.

Emilio Gamboa Patrón, concluida la ceremonia, completa su recorrido por el presidium y saluda a Juan Molinar Horcasitas, que está ahí con la representación de Gustavo Madero Muñoz, líder nacional del PAN. El priísta bromea al panista que observa el escenario con detenimiento. Desde el silencio piensa, analiza.

También el senador panista Ernesto Cordero Arroyo ha sido reconocido con un lugar en el presidium y como la gran mayoría se queda, terminada la ceremonia para otra ronda de saludos, parabienes, abrazos, palmadas, fotografías y júbilo. El panista luce su mesura: “Es un buen día”.



- Mesura panista

Un día en el que el gabinete cierra el año. Los secretarios de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, y de Marina, Vidal Soberón, están juntos en todo momento; equidistantes del Presidente ocuparán lugares, Miguel Ángel Osorio Chong, de Gobernación, y de Hacienda, Luis Videgaray, anunciados con esa prelación que está en la ley.

Los aliados en la reforma energética, por igual, han sido invitados al banquete de parabienes: Luis Castro Obregón, presidente del Partido Nueva Alianza (Panal), y San Juana Cerda Franco, coordinadora de ese partido en San Lázaro.

Ricardo Anaya, el panista que declaró la constitucionalidad de la reforma, ha recomendado una regla de oro del alpinismo, de que al conquistar una cumbre, “el festejo desmedido es muy peligroso, porque el oxígeno es escaso”. Prudencia, sugiere.

Al pie de la escalinata que conduce al despacho presidencial, Enrique Peña Nieto se toma una foto con los priístas de la reforma: Joaquín Coldwell, Camacho, Beltrones Rivera, Gamboa Patrón, Rojas Gutiérrez, Lozoya Austin. Habla con ellos: siguen las leyes secundarias, dentro del nuevo capítulo de la Historia de México.