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Tomás Mojarro

¿Quebrado PEMEX? “No, por supuesto”, respondía en el 2008 Francisco Rojas, ex-director de la paraestatal: “El asunto de la falta de recursos es simplemente un argumento falaz, que no se sostiene por ningún lado. Hay recursos suficientes para poder invertir en PEMEX, y una vez que se invierta habrá más ingresos”.
Pero tenía que seguir el proceso de una privatización que remataría Peña. Desde 1999 José Angel Gurría, por aquel entonces secretario de Hacienda: “El gobierno de mi país deberá hacer a un lado la venta de (...) petroquímicas y enfocar su objetivo en la reforma constitucional para permitir la inversión privada en el sector eléctrico”.
El senador Manuel Bartlett: “Estoy en contra de modificar las leyes secundarias en materia energética. Lo que se pretende es legalizar prácticas incorrectas. Las transnacionales ya están aquí, y lo que se busca con la reforma energética es legalizar lo que es un hecho”.
En 1996 Fidel Velázquez, líder de la CTM, reiteraba su rotunda oposición a la privatización disfrazada de PEMEX: “Violenta el estado de derecho”. Al día siguiente el Presidente Ernesto Zedillo: “Los procesos de privatización que promueve mi gobierno en áreas como ferrocarriles, telecomunicaciones, gas natural, terminales aeroportuarias y petroquímica secundaria marchan de acuerdo con los tiempos previstos y en forma exitosa”.
Y entonces el reculón de Fidel: “En la privatización de la petroquímica secundaria no hay marcha atrás. El objetivo que el Presidente Zedillo obtenga más recursos y cumpla los compromisos que tiene con los campesinos, los obreros y la gente desheredada de siempre”.
El petrolero Carlos Romero Deschamps: “El petróleo, sus productos, sus plantas, sus derivados, su industria, todo está a salvo gracias a la lección de democracia, patriotismo y sensibilidad del Presidente Ernesto Zedillo. Puedo decir a los petroleros que los complejos se han salvado y seguirán en manos de sus legítimos dueños: los mexicanos”.
En el Reclusorio Preventivo Oriente, Joaquín Hernández Galicia: “La política privatizadora que comenzó con Miguel de la Madrid y siguió con Salinas no fue para beneficiar al país, sino a un determinado grupo. Yo vi las ganas de esos hombres de minimizar a PEMEX, vender muchas ramas, quitarnos los contratos no para licitarlos, sino para tener más ganancias. La política modernizadora no fue para beneficiar al país ni a los mexicanos, sino para mejorar a una familia y socios de ésta. Ellos no estaban de acuerdo con que las empresas fueran de la nación, y para hacerlas aparecer malas las quebraron reduciendo los presupuestos de las dependencias”.
Washington. Del memorándum de Zbigniew Brzezinski, consejero de EU. para Asuntos de Seguridad Nacional:
Debemos incluir las conversaciones sobre gas y petróleo dentro de una amplia agenda de cuestiones bilaterales, incluyendo la de los inmigrantes indocumentados. La clave para hacer avanzar las conversaciones bilaterales son los energéticos. Los mexicanos han dejado la puerta abierta. Nos toca a nosotros decidir si ya es tiempo de entrar o no”. San Diego, Calif., febrero del 2001. “G. W. Bush, podría ofrecer a México fondos para convertir a PEMEX en la mejor empresa petrolera del mundo. Si G. Bush padre proporcionó una ayuda similar a Carlos Salinas, el apoyo ahora tendría más razón, porque Bush hijo y Vicente Fox quieren integrar un acuerdo energético norteamericano.
Y el punto final. Categórico, G.W. Bush:
- Necesitamos más energía. Así de simple.
¡Y entonces que llega Peña! (México.)