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Por María Silva
AGENCIA REFORMA
Esta temporada es de brindis y, entre cada choque de copas, se olvida cuantas se van sumando a la cuenta.

Una copa de vino a nadie le hace daño, las repercusiones llegan cuando se sobrepasa la cantidad de alcohol.

"Si abusa está comprobado científicamente que causa daño hepático; una persona que nunca toma alcohol y sólo lo hace en el brindis de Navidad o Año Nuevo no pasa nada.

"Tomar con moderación significa que estemos conscientes de que a las mujeres nos toca más alcohol por gramo de tejido seco que a los hombres", agrega. "Si la mujer toma un promedio de dos tragos diarios, que suman 14 a la semana, y el hombre tres cada día o la acumulación de 21 a la semana, es suficiente para causar daño hepático a largo plazo".

Un cartón de cerveza en un fin de semana se considera un súper abuso y el problema será mucho mayor, porque no se le está dando tiempo al hígado de metabolizar y eliminar el alcohol, lo que causa daño tanto por toxicidad directa como reacciones idiosincráticas, si el organismo es más sensible.

El alcohol también repercute si la persona ya trae un daño hepático y no lo sabe, y la obesidad, que se ha convertido en una epidemia, causa que entre el 80 y 90 por ciento también sufra este mal, señala.

Abusar por muchos años del alcohol seguro provoca una enfermedad hepática, aunque no se haya comprobado con estudios. La especialista recomienda realizarse un eco de abdomen, que es una prueba no invasiva que dura 10 minutos, para saber si hay grasa o lesión hepática crónica, así como una biometría y pruebas de función hepática.

Para evitar la toxicidad del alcohol la única alternativa es no tomar, pero si se quiere ser un poco flexible hay algo que no falla, no abusar.

"Sabemos que ahora la juventud toma más que antes, y hay que hacer conciencia que en esta temporada no se debe interpretar que diversión es igual a intoxicación, es para convivir con la familia y se puede estar alegre en los cinco sentidos", afirma la también especialista en gastroenterología-hepatológica.

Los jóvenes creen que sólo es cuestión de curar la cruda y pensar que nada pasó el día anterior, pero los tóxicos van dejando estragos si se ingieren cotidianamente, afirma.

"Una copita de vino no le hace daño a nadie, incluso aumenta el colesterol bueno y ayuda a proteger el corazón, pero entre el común denominador de la gente no le llamaría abuso tomar cuatro o cinco copas -en una mujer- pero médicamente sí lo es".

"El daño que hace el alcohol afecta al hígado y a todos los órganos. Si es una persona que crónicamente abusa tiene riesgo de cirrosis hepática, pancreatitis, y al pasar por todo el tubo digestivo hay más riesgo de cáncer de lengua, faringe, esófago, estómago, hígado y páncreas; problemas agudos de pancreatitis, gastritis y úlcera, que puede hacer incluso vomitar sangre".