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los relatos de este reportaje dan testimonio del carácter social de un Organismo muchas veces cuestionado.


Staff de Redacción
TRIBUNA
Ubicadas en los sectores más vulnerables de Cajeme, casas de madera y de cartón a punto de colapsar, son habitadas por familias cuyas condiciones de vida son precarias y mes tras mes se enfrentan al dilema de o pagar los servicios como el agua potable o satisfacer sus necesidades más básicas.

Diariamente, al asomarse los primeros rayos del sol, hombres y mujeres como doña Federica y Jesús Dolores, se enfrentan a las inclemencias del tiempo, a veces frío a veces calor, pero invariablemente salen de sus hogares con la incertidumbre de saber si podrán o no llevar el sustento para sus familias.

También les preocupa la posibilidad de que a fin de mes les suspendan el servicio de agua potable, pues sus ingresos apenas les permiten adquirir sus alimentos, tal vez no alcance para nada más.

Hoy en Cajeme, estas familias son una prioridad para la administración municipal encabezada por Rogelio Díaz Brown, quien le ha impreso un sello de sensibilidad y humanismo a su gestión.

Es por ello que a través del OOMAPAS de Cajeme, el "Roger" como llaman al alcalde en dichos sectores, ha girado instrucciones de que se atienda a los sectores más vulnerables y a quienes así lo requieran previa aplicación de un estudio socioeconómico, se les beneficie con alguno de los programas sociales implementados por el Organismo.

Entre los beneficiados por los programas sociales se encuentra Federica Trinidad Juárez Peña, mujer de avanzada edad que padece de males cardiacos y tiene dificultades para caminar, pero su maltrecha salud no le impide apoyar a su marido en la búsqueda del sustento familiar y platica que cuando bien les va comen dos veces al día.

Comenta que diariamente por la mañana salen en busca de latas de aluminio, con la esperanza de acumular algunos kilos del preciado metal, venderlo en algún fierro viejo y de esa manera comprar sus alimentos.

Doña Fede como cariñosamente le llaman en Los Pioneros colonia donde reside, es una de las beneficiadas por los programas del OOMAPAS de Cajeme, dadas sus precarias condiciones, se vio favorecida con la tarifa social de Un Peso.

"Nosotros juntamos botes, mi esposo es el sustento de la casa, él sale a juntar botes para venderlos, a veces no tenemos ni para comer, hace poco duramos como cinco días sin probar bocado, pero estamos muy agradecidos con el apoyo del OOMAPAS" comenta doña Fede sin perder su optimismo.

Mostrando una amable sonrisa, doña Fede asegura que gracias al apoyo que le otorga el OOMAPAS de Cajeme hoy puede destinar un poco más de sus ingresos para comprar sus alimentos.



La historia de doña Dolores Cano

Dedicada a la recolección y venta de plástico junto con su esposo y sus tres hijos, Jesús Dolores Cano Sáenz avecindada en la colonia Beltrones, también resultó favorecida con la tarifa de Un Peso.

Comentó que con la recolección y venta de embases de plástico, apenas logran obtener los recursos necesarios para la compra de alimentos, muy de vez en cuando el dinero alcanza para cubrir alguna otra de sus apremiantes necesidades.

"Con lo que juntamos apenas alcanza para la comida, somos mi esposo, yo y tres niños, empezamos desde la mañana hasta en la tarde y sacamos el diario no alcanza para más" señaló.

Tanto doña Fede como Jesús Dolores, consideran muy positivas estos beneficios que les ha otorgado el Gobierno Municipal y agradecieron que el alcalde Rogelio Díaz Brown trabaje en beneficio de los más pobres.

Estas y otras historias poco conocidas suceden en la comunidad, personas en condiciones especialmente difíciles que reciben el apoyo institucional de oficinas públicas que se han dado a la tarea de conocer de cerca la situación particular de muchas familias, actuando con responsabilidad y contribuyendo en muchos casos a mejorar las condiciones de vida. Hechos que son posibles cuando existe voluntad.