El nuevo impuesto a los productos de alto valor calórico elevará en no menos del 15%, en relación al año pasado, el precio de las Roscas de Reyes


Por Carlos Razcón Valenzuela
LA VOZ DEL PUERTO
GUAYMAS.- El nuevo impuesto a los productos de alto valor calórico elevará en no menos del 15%, en relación al año pasado, el precio de las Roscas de Reyes, según estiman panaderos de abolengo en la región que, por cierto, acusan escasos pedidos anticipados; por ello elaborarán pocas piezas y, generalmente, el mismo día lunes, 6 de enero.
Más caros aún son los panes artificiosamente elaborados en forma de corona real --las frutas escarchadas semejan las joyas-- que "ofertan" los grandes centros comerciales; los precios oscilan entre 200 y 250 pesos por una rosca de regular tamaño, de hasta 25 porciones.
"Son caras y malas", aseguró Melchor Aguado López, propietario de la afamada Panadería "Mónica", ubicada sobre la avenida "Abelardo L. Rodríguez y calle 18, cuyas Roscas de Reyes, elaboradas con pan tradicional --harina, huevo, vainilla, naranja, canela, color, más los ates de tejocote, membrillo, guayaba e higo--, tienen una gran demanda entre los guaymenses.
Aquí, una pieza grande, de hasta 25 porciones y con dos muñecos, costará ciento ochenta pesos, mientras que la pequeña, cien pesos.
El reconocido tahonero recordó que el año pasado la celebración "cayó en domingo" y por ello hubo poca demanda del producto; ahora coincidirá con el retorno de vacaciones en algunas oficinas de Gobierno, negocios particulares y despachos de profesionistas.
Sería el pretexto ideal para el café mañanero o la reunión entre amigos frente a un tazón de chocolate, dijo don Melchor.
Aunque en la actualidad se acostumbra que la Rosca de Reyes lleve en su interior uno o varios "niños Dios", la festividad se remonta más atrás de la era cristiana; hoy, quien encuentra el muñequito lo hace perdedizo y algunos --muy conocidos-- se lo tragan, con tal de no pagar los tamales el Día de la Candelaria, el siguiente dos de febrero.
En antecedentes inmediatos la "sorpresa" era encontrar habas, monedas, billetes y hasta joyas de gran valor; era cuestión de buena suerte.
En la antigüedad la celebración se relacionaba con las saturnales romanas, dedicadas precisamente al Dios Saturno y tenían por objeto el que el pueblo celebrase los días más largos que empezaban tras el solsticio de invierno.
Se trataba de grandes tortas redondas, con higos, dátiles y miel, que se repartían por igual entre los plebeyos y los eslavos --al pueblo, pan y circo--; en el siglo III, en el interior del dulce se introducía una haba seca y, el afortunado al que le tocaba, era nombrado Rey de Reyes durante un corto período de tiempo establecido de antemano.
Algunos países latinos adaptaron la tradición y en estas fechas se elaboraba un pastel en forma de rosca, imitado una corona real, cubierto de frutas escarchadas que semejaban joyas; en su interior se ocultaba una "sorpresa", generalmente un objeto de gran lujo y valor.
En España, la costumbre era insertar dinero en efectivo en el interior del pan.
A México, la tradición fue importada precisamente de España, en el siglo XVI; la costumbre desde entonces es merendar la Rosca de Reyes, adornada con frutos del desierto --dátiles e higos-- y miel, con el muy mexicanísimo chocolate.