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Abrió Calderón puertas a la agencia antidrogas de EU para que interrogara y negociara con capos del narcotráfico en territorio mexicano


Por Doris Gómora
EL UNIVERSAL
CD. DE MÉXICO.- En territorio mexicano agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y fiscales del Departamento de Justicia se reunieron y negociaron, en secreto, con miembros de cárteles del narcotráfico para obtener información de organizaciones rivales, situación que incrementó la violencia en todo el país, concluye una investigación de El Universal.
La DEA, el Departamento de Justicia, así como otras agencias estadounidenses consultadas por El Universal sobre las reuniones de sus agentes con narcotraficantes, declinaron hacer comentarios al respecto.
A lo largo de un año, El Universal obtuvo documentos oficiales y judiciales de México y de Estados Unidos, entrevistó a decenas de funcionarios en activo o retirados de ambos países; a detenidos, familiares de detenidos, especialistas, aunque sólo se incluye aquí a quienes aceptaron ser identificados.
Ninguna autoridad mexicana reportó al Congreso de la Unión esos encuentros. Hasta ahora tampoco se ha abierto en México alguna investigación sobre dichas reuniones en territorio mexicano.
Documentos judiciales, cuya copia tiene El Universal, indican que el Gobierno de Estados Unidos conocía y autorizó las reuniones, así como las negociaciones con miembros de cárteles mexicanos, especialmente con el de Sinaloa, para obtener información de sus rivales y con ella lograr aseguramientos de cargamentos y detenciones, lo que detonó la violencia en México durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón.
Coincidiendo con los dos sexenios panistas, fiscales de Estados Unidos como Steve Fraga, y agentes de la DEA como Manuel Castañón, David Herrod y Carlos Mitchem, quien era asistente del director regional, se reunieron con traficantes de droga en México.
David Gaddis, entonces director regional de la DEA en la estación del Distrito Federal, así como otros directivos de la agencia en EU, autorizaron que sus agentes se reunieran con miembros de cárteles sin informarlo al gobierno mexicano y permitieron, bajo acuerdos por escrito, que los narcotraficantes siguieran operando.
"En gran parte porque estamos ahí [México] en operación para recabar datos de inteligencia para apoyar las investigaciones en Estados Unidos. En ese sentido, he entrevistado a varios miembros de cárteles y narcotraficantes como Zambada Niebla en México. No es como entrevistar a un fugitivo que camina en mi oficina en San Diego. En San Diego puedo arrestar al fugitivo. En México no puedo", afirmó el agente de la DEA Manuel Castañón en su declaración por escrito integrada al proceso de Zambada Niebla en Chicago.
Al respecto, Rusty Payne, vocero de la Agencia Antidrogas de EU señaló que "la DEA no hará comentario sobre estos reportes en curso. El señor [David] Gaddis no trabaja ya para la DEA".
En Colombia, la DEA y otras agencias estadounidenses obtuvieron información de organizaciones rivales en contra de Pablo Escobar, trabajando de manera cercana con la policía nacional, un trabajo que fue calificado como muy importante y un gran éxito por Myles Frechette, ex embajador de Estados Unidos en Colombia.
"El problema del narcotráfico sigue en Colombia, pero se logró la reducción del tráfico de cocaína y otras drogas", agregó Frechette en entrevista con El Universal.
La DEA ha operado de la misma manera en Colombia desde los años 80, en Cambodia, en Tailandia, y desde hace más de 10 años también en Afganistán. Es el modus operandi de la agencia, explicó Edgardo Buscaglia, catedrático de la Universidad de Columbia.
"Claro que este modus operandi implica una violación del derecho internacional público, además de representar más gasolina al fuego de la violencia, con violaciones al debido proceso y a derechos humanos", destacó Buscaglia.
En este sentido, agregó que lo hecho y deshecho por la DEA viola la convención de la Organización de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada, "ya que exige que toda investigación transnacional de un Estado, dentro del territorio soberano de otro Estado, siempre se sujete al marco jurídico vigente en el territorio en donde la técnicas de investigación se implementen".
Al respecto, el penalista Juan Velázquez destacó que los tratados internacionales celebrados por México y otros países permiten que los agentes extranjeros estén, en México, supeditados a los nuestros y simplemente como cooperantes recabando información, sin que puedan actuar independientemente.
"Ni los acuerdos bilaterales de cooperación ni otras cosas están por encima de la Constitución, que es la ley suprema. Si nuestras autoridades permiten lo contrario, actúan ilegalmente y son sujetas de responsabilidad, pero ¿cómo se les exigiría si tales acuerdos y el actuar de todos es secreto y por eso nada se sabe al respecto?", expresó.

La guerra secreta
Al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto, en el gobierno de EU se sucedían las críticas sobre el temor de que la nueva administración priísta pudiera negociar con los cárteles del narcotráfico, entre otras razones, para acabar con la violencia. Sin embargo, el gobierno de Barack Obama ya había negociado con esas organizaciones criminales.
Entre 2000 y 2012, coincidiendo con los sexenios panistas, pero en especial entre 2006 y 2012, en la administración calderonista, el gobierno de Estados Unidos estableció con el mexicano convenios de colaboración -sin precedentes en la historia del país- para el combate al narcotráfico; y en paralelo creó una guerra secreta en México a través de sus agentes que se reunieron directamente con miembros de cárteles.
Las reuniones de los agentes de la DEA y de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), así como de los fiscales del Departamento de Justicia con narcotraficantes en México fueron autorizadas desde EU, de acuerdo con documentos judiciales.
En junio de 2009, un acuerdo entre el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos permitió que agentes de la DEA y del ICE tuvieran autoridad para investigar a sospechosos de narcotráfico en la frontera con México y a nivel internacional, terminando con ello en una disputa de años entre ambas agencias.
Sin la presencia de alguna autoridad mexicana, como lo establecen los acuerdos binacionales, y sin informar al gobierno de México, los agentes de la DEA se reunieron con los miembros de los cárteles en territorio mexicano, para obtener información de sus rivales y al mismo tiempo construyeron una red de informantes de narcotraficantes, quienes firmaban acuerdos de cooperación, sujetos a resultados, para que pudieran obtener beneficios futuros, entre ellos la cancelación de cargos en Estados Unidos.
En algunas ocasiones, los agentes de la DEA o el gobierno de Estados Unidos proporcionaron datos obtenidos de esas reuniones, sin citarlas, al gobierno de México para que los policías o militares mexicanos realizarán detenciones. En el sexenio de Calderón, 12 de las importantes detenciones de capos fueron producto de la DEA, de acuerdo con reportes de la Agencia Antidrogas.
Uno de los casos que comenzó a delatar las negociaciones entre agentes estadounidenses y cárteles mexicanos se registró a finales de noviembre de 2006, finales del sexenio de Vicente Fox, cuando el cuerpo de un hombre fue arrojado en el parque El Chamizal, cerca del puente internacional Córdoba-Las Américas que comunica Ciudad Juárez, Chihuahua, con El Paso, Texas.
En la cara del hombre fueron pegadas, con cinta adhesiva, las tarjetas de presentación de los agentes antinarcóticos del ICE Raúl Bencomo y Tod Johnson, así como un dedo índice en la boca del difunto.
Los dos agentes del ICE fueron señalados durante el proceso -en Estados Unidos- de Guillermo Eduardo Ramírez Peyro, ubicado como informante pagado del ICE y miembro del cártel de Juárez, quien condujo a una residencia del fraccionamiento Las Acequias, en Ciudad Juárez, donde se encontraron 12 cadáveres en enero de 2004, que fue conocida como "la casa de la muerte", reportó en su momento este medio.
En marzo de 2010, Jesús Manuel Fierro Méndez, miembro del cártel de Sinaloa y ex capitán de la policía de Ciudad Juárez, testificó en El Paso que fue portavoz de "El Chapo" Guzmán en numerosas conversaciones telefónicas y en reuniones personales con agentes del ICE.
"Había dos de nosotros que éramos, digamos, como portavoces. Nosotros pasábamos toda la información. Pero esta información la recibíamos, obviamente, de niveles más altos", declaró Fierro Méndez, quien afirmó que fue "El Chapo" quien le autorizó reunirse con el ICE e informar de las actividades de los cárteles rivales.
La Oficina de Inmigración y Aduanas abrió una investigación sobre manejo inapropiado de fuentes por parte de agentes del ICE que se reunieron y negociaron con miembros del cártel de Sinaloa para obtener información de grupos rivales. No se hicieron públicos los nombres de los agentes.
Entre 2009 y 2011 agentes de la DEA en la oficina de Houston establecieron contactos directos con miembros importantes del cártel del Golfo y de Los Zetas para obtener información de organizaciones rivales, pero los nombres de los agentes y de los informantes no se han hecho públicos tampoco.
"El gobierno de Estados Unidos y sus varias agencias tienen una larga historia de proporcionar beneficios, permisos, e inmunidad a criminales y sus organizaciones para cometer crímenes, incluyendo asesinato, en pago por recibir información en contra de otros criminales y otras organizaciones", destacó la defensa de Zambada Niebla en el documento número 94.
Dicha táctica, menciona, ha sido extensivamente usada por el Departamento de Justicia y su varias agencias en "la guerra contra las drogas", sin importarle la pérdida de vidas tanto en México como en Estados Unidos, y sin preocuparse por el continuo tráfico de drogas a territorio estadounidense o que se termine su consumo.
"Esta estrategia, la cual ellos llaman ‘divide y conquista', usando una organización del narcotráfico en contra de otras, es exactamente lo que el Departamento de Justicia y sus varias agencias han implementado en México", indicó la defensa de Zambada Niebla.
En opinión de Edgardo Buscaglia, la estrategia de inteligencia de un país donde sus tácticas apunten a usar a un grupo criminal para eliminar a otro, no es inapropiada en la medida en que se implemente desde un Estado que posea controles judiciales, patrimoniales y de corrupción política efectivos.
"Pero si Estados Unidos intenta aplicar esta estrategia en un país como México, en donde los tres tipos de controles antes dichos brillan por sus vacíos de Estado, entonces lo que resultará será que el grupo criminal usado para eliminar a otros se transformará de facto en la principal concentración de fuerza de poder. Me temo que sea el caso de la organización criminal de Sinaloa", resaltó.
El caso que ha establecido a detalle las tácticas de los agentes de la DEA para reunirse en México y negociar con miembros de los cárteles es el proceso judicial que se le sigue en una corte en Chicago, Illinois, a Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael "El Mayo" Zambada, uno de los líderes del cártel de Sinaloa.
Las declaraciones y documentos que se han exhibido desde 2009 en el proceso contra Zambada Niebla han generado la presión de autoridades de Estados Unidos sobre su principal informante, la solicitud de información sobre las reuniones de los agentes de la DEA con narcotraficantes en México y sobre los acuerdos a los que han llegado, la profundización de parte del Congreso de Estados Unidos sobre la operación "Rápido y furioso" y la negativa del gobierno estadounidense de dar conocer los detalles de los operativos en México.
Lo que ha quedado claro es que las reuniones de los agentes de la DEA con miembros de alto nivel del cártel de Sinaloa se realizaron en más de 50 ocasiones en México, de acuerdo con documentos de la Corte en los que se incluyen declaraciones de los propios agentes y funcionarios estadounidenses.

Acuerdos secretos
El 18 de marzo de 2009, en una habitación del Hotel Sheraton, a las 12:05 de la madrugada, los agentes de la DEA Manuel Castañón y David Herrod se reunieron por 30 minutos con Vicente Zambada Niebla y el abogado Humberto Loya-Castro, éstos últimos ubicados en Estados Unidos y en México como miembros del cártel de Sinaloa.
Loya Castro era el contacto con la DEA desde 2000, con autorización de "El Chapo", para proporcionar información de cárteles rivales.
"En 2005, cuando comencé a trabajar en Hermosillo, una de mis primeras tareas que me asignó mi supervisor fue firmar con una fuente de información quien, tenía entendido, había proporcionado información intermitentemente a la DEA e ICE por varios años", detalló el agente Castañón en su declaración por escrito con fecha 2 de diciembre del 2011, y entregada a la corte de Chicago en el caso Zambada Niebla.
"Los agentes también le dijeron al señor Loya-Castro que fuera cuidadoso cuando hablaba por teléfono con El Chapo porque ellos podrían ser escuchados por autoridades mexicanas, y aún más no debería ser explícito sobre la información que le daba a ´El Chapo´ por teléfono", reveló en su declaración del 24 de Octubre de 2011 el abogado Fernando A. Gaxiola, quien fungió como intérprete legal para la defensa de Vicente Zambada Niebla.
En el documento 109 que presentó la fiscalía estadounidense, con fecha 9 de septiembre de 2011, se indica que Loya firmó múltiples acuerdos confidenciales de cooperación con la DEA entre el año de 2005 y 2011, teniendo como firmantes a los agentes Manuel Castañón, David Herrod y Greg Garza.
"Loya continuó sus actividades con el cártel de Sinaloa, con el conocimiento del gobierno de Estados Unidos, sin ser arrestado o procesado", destacó la defensa de Zambada Niebla en el documento 94, con fecha 29 de julio de 2011, en el caso número 09-CR-00383.
El señor Loya-Castro "declaró que proporcionó a los agentes significativa información que él retransmitió de ´El Chapo´, ´El Mayo´ y el señor Zambada Niebla, la cual resultó en numeroso arrestos de principales figuras de organizaciones del narcotráfico rivales", explicó Gaxiola.
De acuerdo con el abogado, Zambada Niebla le dio información a Loya sobre uno de los principales narcotraficantes de un cártel rival, para que se la entregara a los agentes de la DEA y eso ayudara a la aprehensión de esa persona.
Por esa colaboración de años Loya logró que el gobierno de Estados Unidos desechara los cargos contra él y siguió en contacto con agentes de la DEA.
"Él declaró que se reunió con agentes de Estados Unidos por lo menos en 50 ocasiones, que hizo cientos de llamadas telefónicas y numerosos correos electrónicos con agentes", mencionó Gaxiola. Posteriormente al acuerdo, Loya arregló que Vicente Zambada-Niebla se reuniera con agentes de Estados Unidos para que él directamente proporcionara información a la DEA y lograra un acuerdo de cooperación.
La cita fue planeada en la Ciudad de México en enero de 2009, en una reunión entre Loya Castro, el agente Manuel Castañon, el agente Herrod y Carlos Mitchem, asistente del director regional, de acuerdo con la declaración del agente Castañon.
Castañón señaló que sabía que el asistente del procurador de Estados Unidos y el agente Steve Fraga, de la Corte de Distrito de Columbia, le pedían no hacer promesas a Zambada Niebla, pero sí escuchar lo que quisiera decir.
Después de contactar a sus respectivos jefes, los agentes fueron autorizados por la dirección de la DEA y fiscales en Washington para conducir una reunión preliminar con Zambada Niebla.
El 10 de marzo de 2009, Castañón habló con Loya: "Discutimos varios lugares para la reunión, pero insistí que cualquier reunión debería realizarse en la Ciudad de México".
La cita se fijó para el 18 de marzo de 2009, pero un día antes, cuando los agentes Castañon y Herrod arribaron a la Ciudad de México procedentes de Estados Unidos, David Gaddis, el director regional de la DEA en la estación del Distrito Federal, desautorizó dicha reunión.
Gaddis les informó que un artículo en el periódico "El Porvenir" indicaba que agentes de la DEA de Estados Unidos viajaban a México para reunirse con altos miembros de narcotraficantes.
La nota afirmaba que el gobierno de Calderón había autorizado que 62 agentes antinarcóticos de Estados Unidos operaran en México sin vigilancia de autoridades mexicanas y sin necesidad de reportar sus actividades al gobierno mexicano, además de que la información sobre los cárteles con los que se reunían era considerada reservada y que el gobierno estadounidense la consideraba de seguridad nacional.
Ante la insistencia del abogado Loya Castro para tratar el tema en persona, la reunión se realizó.
"El 17 de marzo de 2009, me reuní aproximadamente 30 minutos en una habitación de un hotel en la Ciudad de México con Vicente Zambada Niebla, y otras dos personas, el agente de la DEA David Herrod y una fuente cooperativa (CS) con quien he trabajado desde 2005. En la reunión del 17 de marzo de 2009 hablé a nombre de la DEA. El agente Herrod no habla español", detalló el agente Castañón.
Sin embargo, mientras el arribo de Loya Castro al Hotel Sheraton se dio a las 11 de la noche del 17 de marzo de 2009, fue hasta las 12:05 de la madrugada del ya 18 de marzo cuando llegó Zambada Niebla.
El agente antidrogas les informó a Loya y a Zambada Niebla que no podía reunirse con ellos hasta que tuvieran la aprobación de la Dirección de la DEA.
"Dentro de la habitación del Hotel Sheraton", tanto el agente Herrod como el agente Castañón catearon a Loya y a Zambada Niebla buscando armas y les quitaron los teléfonos celulares, de acuerdo con la declaración que proporcionó el agente Castañón.
Durante los 30 minutos que duró la reunión se abordó la mecánica de un futuro encuentro.
Horas después, el agente antidrogas se enteró de la detención de Zambada Niebla por parte de elementos del Ejército mexicano en la colonia Jardines del Pedregal, en la Ciudad de México.
"Al día siguiente, otros tres agentes de la DEA y yo nos reunimos con Zambada Niebla en la prisión donde fue recluido. Él reiteró su deseo de cooperar. Él dijo que no quería estar en México. Esa fue la última vez que hablé con él", relató el agente Castañón.
"La única cosa que autoricé relacionada a Zambada Niebla fue que en el caso del agente Steve Fraga fuera a México en marzo de 2009 en un intento para entrevistar a Zambada Niebla y obtener admisiones de él", afirmó Patrick H. Hearn, entonces fiscal del Departamento de Justicia, de la división criminal de la sección de Narcóticos y Drogas Peligrosas (NDDS, por siglas en inglés).
El fiscal Hearn dijo en su declaración a la Corte de Chicago que ubicaba a Zambada Niebla como "un importante miembro del cartel de Sinaloa".
La autorización de la reunión se dio en parte porque el agente Fraga le dijo al fiscal Hearn que Loya-Castro "había proporcionado información que permitió el aseguramiento de 23 toneladas de cocaína, así como otros aseguramientos relacionados con la organización de narcotráfico de Vicente Carrillo-Fuentes, e información relacionada con la organización de Arturo Beltrán Leyva".

Las amenazas
Tras la detención de Zambada Niebla, los abogados estadounidenses fueron advertidos por el agente de la DEA Castañón, vía Loya, que si seguían adelante "muchas personas serían expuestas y podrían causarle daño a Loya-Castro, a su familia, a ´Mayo´, a ´El Chapo´ e incluso los abogados estadounidenses estarían en riesgo", de acuerdo con Gaxiola.
Al inicio del actual gobierno, el número de agentes de la DEA disminuyó en México, al igual que los policías mexicanos asignados a las Unidades Sensitivas de Investigación (SIU, por sus siglas en inglés) que operan en territorio mexicano y son dirigidas por los agentes antidrogas. Sin embargo, se ignora si la DEA mantiene los contactos con los cárteles de la droga en busca de información sensible.