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Por el licenciado Urbano Romero Quijada


El origen de la historia. Leyenda urbana

En todas las creencias religiosas se ha dado forma a historias ficticias con elementos sobrenaturales; algunas son sencillas anécdotas que cautivan y atemorizan a quienes las leen o las escuchan. En algunas ocasiones para desviar la atención como creo que puede ser el caso de influenza, pero dejemos hay que creer y a veces no creer. De la antigua Mesopotamia a las modernas urbanas, esos relatos estimulan la imaginación y despiertan la curiosidad pero el mundo sigue su marcha, o mejor dicho la vida, porque cada uno de nosotros tenemos una fecha, minuto, hora de viajar a un mundo que no sabemos, pero la existencia del ser humano así es, naces, creces, te desarrollas, produces y mueres. La mayoría de las leyendas parten de un hecho real que experimenta una serie de transformaciones en el curso de los siglos. Se transmiten de una generación a otra y por supuesto van sufriendo modificaciones, agregados, supresiones o adaptaciones locales. Así se dice que son una creación colectiva y la expresión misma de la cultura y el espíritu de una sociedad o pueblo, que es lo mismo.
Las leyendas tienen diferentes temas centrales. Algunas se relacionan con comunidades, monumentos o fenómenos cuyo origen pretenden explicar.
A partir de un núcleo la historia crece con las diferentes distorsiones voluntarias de sus narradores o los deslices en la narración productos de equívocos, mala interpretaciones o exageraciones que se acumulan con el paso de los siglos.
Por otra parte, han dado origen a un fértil genero literario, la literatura fantástica, caracterizada por su apelación a los elementos maravillosos. Los seres humanos nos debemos adaptar a las circunstancias que se presentan día con día en la modernización, en lo que concierne a la tecnología, pero desgraciadamente a nuestro País "México" nos sorprendió esta modernización a un índice de ignorancia y pobreza.
La inclinación a dar vuelo a la fantasía recorre las diferentes épocas de la humanidad, desde el surgimiento de las primeras culturas hasta nuestros presentes tecnológicos. Aunque las explicaciones científicas han desterrado mucho de los mitos primitivos sobre la creación, la voluntad de comprender la realidad mediante la imaginación se mantiene viva.
De esta forma vemos renacer viejas leyendas que sólo adquieren nuevas formas y se adaptan a otra realidad. Puede existir dentro de un pensamiento religioso, como las abundantes leyendas de los santos católicos, pero también al margen de este, como las ciencias de historias sobre fantasmas, apariciones y objetos mágicos. Los elementos centrales de muchas leyendas ya estaban presentes en la remota cultura de Mesopotamia, y en las aborígenes de Oceanía basada en relatos para explicar fenómenos del relieve.
Con el paso de los siglos las historias se volvieron cada vez más refinadas, como las exquisitas descripciones de folklore Chino. Las grandes religiones del mundo como el catolicismo, incorporaron a sus discursos tradiciones legendarias: la Biblia abundan en relatos sobrenaturales y el nuevo Testamento tampoco está exento de ellos. Las culturas de América concibieron sus propios relatos que luego se fundieron con los que conocieron después de la conquista.
Las leyendas coloniales de México se cuentan entre las piezas más disfrutables del genero e incluyen a uno de los personajes legendarios de mayor impacto y presencia en el folklore internacional: La llorona y su lamento, que hasta la fecha se escucha en diversas ciudades del mundo.
Un aspecto por demás curioso de esta dinámica es que hoy estamos tejiendo las leyendas del futuro y trasformando las del pasado. Lo queramos o no, pasado el tiempo, con seguridad seremos leyenda y ahí estarán nuestros fantasmas para comprobarlo, y esos fantasmas serán nuestros venideros (hijos, nietos y tataranietos) de lo que fue el Siglo XX y el Siglo XXI, la vida como sinónimo es un cambio de existencia entre un tiempo y otro, pero la aceleración en los tiempos modernos y todas las controversias que perjudica a la existencia de uno como animal racional nos perjudica, así también están en las mismas condiciones los animales irracionales.
Todo tiene un principio y un fin.