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Un grupo de encapuchados ‘lo confundieron’; es quien representó a ‘La China’

Por Carlos Razcón Valenzuela
LA VOZ DEL PUERTO
GUAYMAS.- Supuestamente porque “le confundieron” con un litigante de nombre Rodolfo “N”, un grupo de enmascarados fuertemente armados “levantaron” al licenciado José María Hernández Vázquez, a la medianoche del miércoles; le abandonaron al filo de las tres de la mañana de ayer, en las inmediaciones del Colegio de Bachilleres (COBACH), en Guaymas Norte.
Hace un par de meses, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) recomendó a la autoridad estatal le pusiera vigilancia especial a quien fuera abogado defensor de María de Jesús Llamas Coronado “La China” --asesinada en celda de arraigo de la Policía Estatal Investigadora (PEI)--, luego de reiteradas amenazas en su contra, exigiéndole se retirara de ese polémico caso.
Ahora, su domicilio ubicado en residencial “Villas del Tular” es custodiado por cuatro municipales, así como dos agentes estatales que, por orden del agente del Ministerio Público del Fuero Común (sector dos), impiden el acceso de cualquier particular o representantes de medios informativos.
Según narró José María Hernández, mientras dialogaba con un cliente en el exterior de su residencia escuchó que le gritaban “¡licenciado!”; alcanzó a distinguir a un par de tipos armados y enmascarados que lo amarraron, encobijaron y le cubrieron los ojos con cinta color canela.
A sabiendas que la generalidad de las víctimas de ese tipo de acciones no regresan con vida, opuso tenaz resistencia al “levantón”, cuando pretendían subirle a un vehículo tipo “Caravan” --sin precisar color o más detalles--; en el forcejeo, una de sus orejas resultó prensada con la puerta del auto. Al parecer es la única herida, leve, que presentó.
Durante recorrido, le interrogaban sobre la identidad de algunas personas, al tiempo que revisaban más de setenta mensajes que tenía en su teléfono celular.
Tres horas después y luego de que constantemente se reportaban --eran tres voces distintas, dijo-- con otra persona, vía telefónica, escuchó que decían: “Vámonos, vámonos. Este no es, éste no es”.
Antes de retirarse sintió que en la bolsa le dejaban su aparato de telefonía, mientras se reiteraban: “Nos equivocamos, pero no somos rateros... allí está su celular, abogado”.
En tanto ello sucedía, elementos de la Secretaría de Marina-Armada de México, Ejército Nacional Mexicano, sí como policías estatal, municipal y de la federal, realizaron intenso operativo, en su búsqueda.
Ya liberado, la Procuraduría General de Justicia del Estado ordenó que, bajo custodia de la PEI, rindiera declaración ante el representante social, por la calle 15, entre Abelardo L. Rodríguez y la avenida Serdán. De allí salió pasadas las ocho de la mañana, con las mismas medidas de seguridad.
El Ministerio Público le recomendó, “por el riesgo que implica”, haga una pausa en sus actividades cotidianas y se recluya en su domicilio, bajo protección policial.
--Por equivocación o, lo que sea, pero lo bueno es que regresé; muchas de las víctimas, casi el 100 por ciento, jamás regresan vivas, apuntó José María Hernández, aún no repuesto del susto hasta ayer tarde.