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CD. DE MÉXICO.- Ramón Cossío Díaz, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), manifestó que existe un problema estructural para articular los objetivos de la reforma constitucional de 2011 en materia de derechos humanos con las prácticas actuales, tanto de litigio como judiciales.
Respecto de los objetivos de la reforma, comentó que “no va a ser posible que se convierta en una realidad si no se logra la inmersión de los derechos humanos en las operaciones cotidianas de los abogados”.
Al inaugurar la segunda parte del ciclo “México ante sí mismo. Escenarios y encrucijadas”, organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede académica de México, con una conferencia sobre los Derechos Humanos y la profesión jurídica, estableció que los abogados son intermediarios entre la sociedad y los órganos del Estado.
Ello, apuntó en un comunicado, en la medida en que inciden en la formación de jurisprudencia y es a través de ellos que los derechos humanos sean operativos y útiles.
Consideró que si bien se han tratado como un “objeto de culto”, su realización para incidir en el desarrollo social no puede demorar más tiempo.
Al respecto, comentó que los derechos “no están siendo categorizados para hacerlos herramientas, cosas, para poder hacer operaciones con ellos, sino simplemente los tenemos como si fueran ideas y estuvieran ahí construidas sólo para seguir siendo ideas”.
Esa necesidad de hacer los derechos humanos una realidad, llevó al ministro de la SCJN a recalcar la importancia de reflexionar sobre la profesión del abogado.
“No existe un sistema de certificación, de control o de avance de nuestros conocimientos, a diferencia de otras profesiones, como la Medicina”, dijo el ministro.
Cossío Díaz invitó entonces a que se hagan investigaciones sobre la profesión jurídica: “Valdría la pena que se investigue la profesión con el objetivo de que en sus acciones, los juristas pongan en práctica los principios y las disposiciones de todos los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos”.
El concepto de los derechos humanos en algún momento fue tomado como un asunto menor; sin embargo, tanto la profesión como los abogados tienen que adaptarse al contexto histórico y éste demanda, como se menciona en el Artículo 1 Constitucional, que todos los derechos deben ser interpretados de la forma que produzcan la mayor protección a las personas.
Para finalizar, José Ramón Cossío mencionó que “la ciudadanía tiene una conciencia muy baja de que tiene derechos y que estos derechos son utilizables” al hacer una crítica a la falta de operatividad por parte de la profesión.