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MARCO ANTONIO FLOTA
¡Arriba las manecillas...!

En la ciudad de México han surgido bandas de asaltantes que ya no gritan, como era tradicional: “¡Arriba las manos!”. Estos delincuentes ahora atracan, ordenando: “¡Arriba las manecillas!”
Y es que los tipos se especializan en robar relojes de alto valor. Aquellos con costo superior al medio millón de pesos, como los que usa Carlos Romero Deschamps, líder de los petroleros, hasta los que cuestan sólo 250 o 300 mil pesos, como los del director de PEMEX, pasando por los más modestos, como el que le arrebataron al secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, valuado en apenas 97 mil pesos.
En este último caso, los comentarios menudearon en las redes sociales y alguien escribió que el costo del reloj del secretario del Trabajo equivale a 4 años y 7 meses de salario mínimo: buena noticia para los que ganan salario mínimo: nunca les robarán un reloj de ese precio.
(Tratándose de relojes de los políticos mexicanos, suponemos que el general Obregón no usaba, pues le faltaba la mano correspondiente; recordamos, sí, que Ernesto Zedillo presumía su relojito de Mickey Mouse. Y suponemos que don Fidel Velázquez usaría un reloj de arena.)
Ya aclaró el señor Navarrete Prida que el precio del reloj no es precisamente de 97 mil pesos, sino que le costó 7 mil 500 dólares a su papá, quien se lo obsequió cuando ganó la elección para diputado federal el año 2 mil. Y si pagó en dólares, suponemos que el progenitor pagó los impuestos de importación, pues Navarrete era diputado electo, aún no tenía fuero.
A don Adolfo López Mateos, también nativo del Estado de México, también secretario del Trabajo y, después, Presidente de la República, nunca le robaron un reloj o al menos no se supo. Aunque presumiblemente dejó muchos relojes olvidados en los burós de ciertas damas, lo que no es el caso de Navarrete Prida.
Y aquí hay que repetir la anécdota:
Cuentan que cuando vino a México el Presidente Kennedy, durante el banquete de Estado, el visitante le elogió su reloj y don Adolfo se lo quitó y lo puso en sus manos:
-¡Es suyo, señor Presidente Kennedy!
-¡Pero no puedo aceptarlo...!-, diría el mártir de Dallas
-No puede usted despreciarme: los mexicanos, cuando a un amigo le gusta algo nuestro, se lo obsequiamos...
-Bueno, en ese caso lo acepto...
Pero no acababa de ponerse Kennedy el reloj de López Mateos, cuando le comentó don Adolfo:
-¡Qué guapa es su esposa Jacqueline, Presidente Kennedy!
-¡Tenga su reloj...!-, respondería el interfecto.
El caso es que al secretario del Trabajo y ex procurador de Justicia del Edomex lo despojó un asaltante de su reloj. Lo cual nos recuerda que hará 2 o 3 años, durante un cateo judicial a un ciudadano, los agentes le desaparecieron un valioso reloj y el entonces procurador mexiquense fue a su casa y le dejó el suyo en prenda, mientras aparecía el robado. Ese procurador fue Alfredo Castillo Cervantes, el mismo que está pacificando Michoacán.
Pero tenga usted la seguridad de que no se va a quedar sin reloj el secretario del Trabajo Navarrete Prida: el Presidente Peña Nieto, quien está en Suiza, le traerá un reloj cucú. Para que lo despierte el pajarito y no vuelvan a agarrarlo dormido.


¡RRIINNGG!
-Bueno, Los Pinos...
-¿Está el Presidente Peña Nieto?
-No, señor, viajó a Suiza...
-¿A depositar?
-¡No, al Foro de Davos...

EPIGRILLO
Dice Lozano, famoso
senador, que Gus Madero
es un payaso, empero,
Lozano le gana a Brozo.