El militar retirado concluyó su trabajo como asesor de Peña Nieto en un momento crucial de inseguridad

Por Diana Baptista
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Óscar Naranjo Trujillo, asesor externo de seguridad del Presidente Enrique Peña Nieto, dejará el País cuando más útil podría ser su experiencia en el control de grupos paramilitares.
En medio de la crisis que vive Michoacán por el conflicto entre Fuerzas Armadas, autodefensas y organizaciones criminales, el general retirado anunció que regresará a su patria en próximas semanas.
El ex director de la Policía Nacional de Colombia afirmó en diversas ocasiones que el Estado no debía permitir que grupos de ciudadanos se armen para defenderse de organizaciones criminales.
“Ya lo vivimos en varios países latinoamericanos, lo vivió Perú con sus rondas campesinas, lo vivió Colombia con sus paramilitares, hoy, tratar de justificar y, en todo caso, tolerar la existencia de autodefensas es empezar a engendrar un monstruo que se quedará fuera de control”, advirtió en marzo de 2012 en un foro sobre cultura de la legalidad.
Los ciudadanos armados, reiteró en distintos momentos, corren un mayor riesgo de ser cooptados por grupos delictivos, quienes buscarían entregarles mejores armas para que trabajarán a su favor.
El Estado debe ser el único que garantice la seguridad de la población, añadió, puesto que es un derecho democrático de la misma.
“La seguridad pública será efectiva cuando se conciba como un valor democrático que permita el ejercicio de los derechos humanos y no como una necesidad del Estado autoritario”, expuso en septiembre durante una conferencia en el Colegio de México.
“Las autodefensas no son ni policías ni comunitarios. En un Estado de Derecho es inadmisible ciudadanos armados”, subrayó.
Naranjo llegó al equipo del entonces candidato presidencial en junio de 2012.
“Él, amablemente, ha aceptado ser asesor de un servidor, de llegar a la Presidencia de la República, y apoyarnos con su asesoría, de carácter externa, en la formulación de la estrategia que sigamos para realmente lograr una política de mayor eficacia en materia de seguridad”, explicó entonces el mexiquense.
Apenas el jueves pasado, en Davos, Suiza, Peña Nieto fue cuestionado sobre cómo se resolverá el conflicto de las autodefensas en Michoacán.
Explicó que solicitarán a esos grupos que se incorporen a las fuerzas policiacas para vigilar sus comunidades en el marco la legalidad.

Nuevo lenguaje
Las recomendaciones de Naranjo como asesor externo coadyuvaron en el cambio de la estrategia de comunicación sobre la guerra contra el narcotráfico.
En abril del año pasado, secretarías de seguridad estatales recibieron por parte de Naranjo y otros funcionarios federales, la recomendación de evitar términos como “ejecutado”, “capo”, “cártel”, “jefe de finanzas”, “lugarteniente”, “encajuelado” o “encobijado” al informar sobre hechos sobre el combate al crimen organizado.
También propuso dejar de hacer presentaciones en vivo de los detenidos, de nombrarlos por sus apodos y de mostrarlos junto a sus arsenales, portando chalecos antibalas.
La figura del “súper criminal”, transmitida mediante dichas presentaciones, atemorizaba a quienes querían denunciar, expuso Naranjo en el Primer Encuentro Nacional de Comunicadores en Seguridad Pública.
Originario de Bogotá y con 57 años de edad, en 2003 Naranjo estuvo comisionado en la ciudad de Cali.
Participó en acciones que desmantelaron el Cártel de Medellín y en el operativo en el que murió el capo Pablo Escobar.
Al dejar la Policía Nacional, en abril de 2012, fue reconocido por el Presidente colombiano Juan Manuel Santos, por someter a la justicia a los grandes capos del narcotráfico.
Naranjo fue nombrado integrante del equipo que negocia los acuerdos de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), labor que lo llevará de regreso a su tierra.