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Por Irene Savio
AGENCIA REFORMA
ROMA.- Pasando de las palabras a los hechos, el Papa Francisco anunció ayer jueves el nombramiento del obispo italiano Giorgio Corbellini, en sustitución de Attilio Nicora, como nuevo responsable del organismo de control financiero interno del Vaticano.
A pesar de que el Papa no justificó su decisión en el escueto comunicado divulgado por El Vaticano, el anuncio implica el reemplazo de un dirigente vaticano que pertenece a la llamada vieja guardia que gobernó en los años de Benedicto XVI y Juan Pablo II.
De hecho, Nicora fue presidente de la Administración del Patrimonio de la Santa Sede (ASPA) de 2002 hasta 2011, año en el que asumió el cargo de responsable de la Autoridad de Información Financiera (AIF), como se conoce dicho organismo fundado en aquel momento por Benedicto XVI.
Por el contrario, Corbellini cuenta en su currículum el haber sido secretario del obispo Carlo María Viganò, uno de los prelados más críticos con la administración vaticana en estos últimos años y quien fue alejado del Vaticano en 2011, tras haber denunciado corrupción en las oficinas vaticanas.
La noticia de nuevo cambio del Papa llega después de que a mediados de enero anunciara el relevo de cuatro cardenales también vinculados en el pasado al Instituto para las Obras de Religión (IOR), el llamado Banco Vaticano, sobre el cual el AIF debe vigilar.

Lo que significa que Francisco está manos a la obra en su pretensión de cambiar las cosas dentro del Vaticano; esto, incluso antes de que se celebre la esperada reunión del grupo del G8 de la Iglesia, que se espera para este mes.
Una situación que no deja de despertar resquemores dentro de los muros del Vaticano, donde cada decisión papal es vivida con tensión, en particular por parte de aquellos que han sido parte de anteriores pontificados.
De hecho, Francisco está aumentado a velocidad de crucero el número de personas cercanas a él en puestos de poder, como también prueba que el próximo 22 de febrero creará a 16 nuevos cardenales electores, de los cuales sólo dos tienen fuertes vínculos con los anteriores Papas.
Eso sí, uno de ellos es Gerhard Ludwig Müller, teólogo influyente y prefecto de la Doctrina de la Fe.
Müller, quien es íntimo de Benedicto, recientemente fue calificado de “principal antagonista” de Francisco dentro del Vaticano por la revista alemana Die Welt, lo que lleva a pensar que, en paralelo, el Papa también se está esforzando por mantener algo de paz en la Santa Sede.