Por Carlos Razcón Valenzuela

TRIBUNA

VÍCAM.- Mientras acuerdan postura que asumirán el martes aquí, ante el director de CONAGUA David Korenfeld Federman y Luis Miranda, subsecretario de Gobernación, las autoridades tradicionales de los Ocho Pueblos no ocultan inconformidad por incumplimientos, de la Federación y el Estado, al “Acuerdo de Bucareli”, signado el pasado 21 de enero.

Con una cultura milenaria -2 mil 500 años- que ha florecido a la orilla del Río Yaqui, los yoremes ya no disfrutan igual tan valioso recurso e, incluso han ido perdiendo ancestrales prácticas ligadas al agua; como los bautizos el Día de San Juan -cada 24 de junio-, ya que las riberas están cada vez más secas.

Durante prolongada reunión verificada en la Primera Cabecera de la Nación Yaqui, los gobernadores consagrados deploraron los intentos de división perpetrados desde el Gobierno Estatal; el más reciente, enfocado concretamente contra el vocero oficial, Tomás Rojo Valencia, a quien señalan como instigador de los conflictos que adolece la etnia.

Valiente y sabio como lo es el pueblo yoreme, las maduras autoridades indígenas sentenciaron no consentirán ni sucumbirán a los planes y deseos del poder estatal; “todos, como uno solo, estamos en defensa de la supervivencia y un mejor futuro para una raza que, aunque nada tiene que pelear a su interior, se niega a que se les arrebate su preciado recurso, el que les da la vida: El agua”, comentó a su vez Rojo Valencia.

Indicó que si Korenfeld y Miranda vienen con la verdad en la mano y retoman el espíritu original del convenio de Bucareli, “bienvenidos sean”. Y si no, también.

Lo que la Tribu demanda es sencillo y nada que ver con la necedad -como dicen allá, en Hermosillo-, que se apliquen criterios técnicos y legales en el tema del agua y se busquen fuentes alternas de abastecimiento para la capital sonorense, el más nuevo y obeso de los usuarios del Río Yaqui, señaló Rojo Valencia.