EL UNIVERSAL
CIUDAD DEL VATICANO.- “La falta de trabajo es un suicidio incipiente”, escribió el Papa Francisco en su primer mensaje para la Cuaresma 2014 en el cual subrayó que muchas personas “están obligadas a vivir en la miseria por las injustas condiciones sociales, por la falta de trabajo y por la falta de igualdad en materia de los derechos a la educación y a la salud”.
El miércoles pasado, en la audiencia general, el Papa dijo que el trabajo “es fuente de dignidad”, pero este martes fue la primera vez que definió el desempleo como un suicidio.
No sólo eso, sino que condenó lo que definió como “miseria moral” que, explicó, “consiste en el transformarse en esclavos del vicio y del pecado. Cuántas familias viven en la angustia porque uno de sus miembros, a menudo jóvenes, se encuentra subyugado por el alcohol, la droga, el juego y la pornografía”.
El Pontífice también se refirió en términos duros a la “miseria material”, que es “aquella que comúnmente es llamada pobreza”, la cual afecta a los que “viven en condiciones no dignas de una persona humana, privadas de los derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad, como alimentos, agua, condiciones higiénicas, trabajo y sin ninguna posibilidad de desarrollo y crecimiento cultural”.
El Papa subrayó que “la Cuaresma es un tiempo adecuado para este despojarse de la mundanidad” y llamó a preguntarse “de que cosas podemos privarnos para ayudar a enriquecer a otros con nuestra pobreza, pero sin olvidar que “la verdadera pobreza duele”.
No sería válido, insistió Francisco, “despojarse (de la riqueza) sin esta dimensión penitencial” y menos aún “dar limosnas, que no cuestan y no duelen”.
“No es la pobreza, que es un comportamiento evangélico, sino la miseria la que queremos combatir”, afirmó el Pontífice.