Por Carlos Razcón Valenzuela

LA VOZ DEL PUERTO

GUAYMAS.- La industria naviera de cruceros refrendó su confianza en Guaymas ayer, durante la estadía del “Azamara Quest”, el primero de quince arribos de esos grandes buques de turismo marítimo programados para este año.

El capitán de la nave, José Vilarinho, confirmó que a puerto bajaron la mayoría de los 400 tripulantes y 630 pasajeros de esa embarcación, la de mayor plusvalía en el circuito de cruceros y no sólo de su empresa armadora, la Azamara Cruices Lines; cálculos conservadores estiman que cada marinero gastó en promedio 70 dólares, mientras que los turistas dejaron una derrama de cien dólares per cápita.

Mientras que otros puertos como La Paz, Los Cabos, Mazatlán --aquí bajaron a un crucerista y lo ejecutaron, recientemente-- vieron sensiblemente reducida su participación en el circuito de cruceros, esa industria internacional confirmó su confianza en Guaymas, como un destino seguro para el visitante.

Por ello están aseguradas las quince llegadas al año y, con posibilidades de incrementar la frecuencia en la programación del ejercicio 2015.

Al son del mariachi y de la Banda Marchante “Fray Ivo Toneck”, los visitantes fueron recibidos en la Terminal de Cruceros por las autoridades municipales, poco después del mediodía, una hora antes de lo programado.

Luego, bajo la conducción de acreditados guías turísticos, los cruceristas se diseminaron por el Centro Histórico, Mercado Municipal “José María Yáñez”, sobre todo por el Malecón Turístico, donde hubo una serie de amenidades y destacó el folklore de la Tribu Mayo.

Allí también se plantaron artesanos del Mercado Municipal y de otros puntos de Sonora, así como algunos acreditados restaurantes con platillos típicos de la región; a diferencia de otras ocasiones, esta vez e invariablemente, todos reportaron ventas de regulares a excelentes.

A las seis de la tarde, los visitantes iniciaron el camino de regreso a la terminal --algunos aún pasaron por las “margaritas” del “estribo”, a un costado de la Aduana Marítima-- y, a las siete de la noche, el majestuoso Azamara surcó las aguas interiores del puerto hacia nuevo destino, mientras era saludado por los guaymenses desde muelles y partes altas del pueblo.