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Gerardo Armenta B.

+El Mercado Municipal

+Sistemas de Seguridad

Los sistemas de seguridad existentes en el Mercado Municipal de Navojoa deben ser reforzados, obviamente con la mira de evitar allí contingencias que ni siquiera por mención vale invocar. Palabras más palabras menos, la recomendación anterior fue suscrita por Juan Manuel Ramírez Sandoval.

El secretario técnico de la Unidad Municipal de Protección Civil aludió así a una necesidad cuyo abordamiento puntual no debe postergarse por más tiempo en el mercado de la Perla del Mayo. Por supuesto que no es la primera vez que sale a relucir un tema como el que tiene que ver con la exigencia de que en ese lugar (concurrido en extremo a lo largo del día entero) imperen elementales o sofisticadas normas de seguridad ambiental.

Sin embargo, a pesar de que la necesidad al respecto es o tiene que ser tomada en cuenta sin mayores dilaciones, todavía en los hechos no hay en el mercado navojoense un esquema de obras que solvente los riegos a que permanentemente están expuestos sus locatarios y la clientela que los favorece. En tal esquema a que se alude tendría que estar como una nota de primer orden, la rehabilitación del cableado eléctrico del inmueble, instalación que “presenta rezagos desde años atrás”, como bien lo hizo notar el comandante Ramírez Sandoval. En este mismo orden de ideas, no es menor la situación que hace notar la instalación por la que se presta el suministro de gas LP en el mercado. De igual manera, es mítica la costumbre por la que algunos locatarios ubican sus mercancías frente a los puestos que ocupan, con lo que, a querer y no, obstruyen el paso peatonal.

A primera vista, parecería que ninguna de las tres descripciones anteriores puede tomarse como punta de lanza para lanzar el grito al cielo y asumir que en el Mercado Municipal de Navojoa se ha generado un peligroso estado de cosas que pone en riesgo inminente la seguridad de la población que habitualmente marca presencia en el centro citadino. Exageración aparte, lo cierto es que no puede soslayarse la posibilidad de que por los hechos descritos suceda en ese ámbito un problema que arroje consecuencias lamentables de una u otra manera.

Nunca será deseable nada de lo anterior, por lo que más vale que se haga caso de la recomendación formulada por el titular municipal de Protección Civil, en cuanto a la exigencia palmaria de reforzar los sistemas de seguridad vigentes en un contexto como el propio del Mercado Municipal navojoense. Es obvio que en una tarea como la que se postula, los comerciantes allí asentados deben contribuir de manera directa con su interés y cooperación para llevarla a cabo.

De esta suerte, la respectiva Unión de Locatarios deberá matizar la convocatoria del caso para que entre sus agremiados asuma crédito la exhortación definida por el responsable del área de Protección Civil en el Municipio. En este sentido, Felipe Romo Corona, dirigente de los locatarios, respondió rápido a las observaciones delineadas por el comandante Ramírez Sandoval.

Queda claro entonces que ciertamente hay cosas que hacer en el Mercado Municipal para garantizar a propios y extraños deseables principios de seguridad. El único problema es que ya tiene rato, por no decir años, que se viene hablando de lo mismo. Debe ser hora de que se pase de las palabras a los hechos, si es que no se quiere que en el mercado de Navojoa se llegue el día de mañana a situaciones irreparables.