Consideraron ministros que la votación directa puede resultar ‘materialmente imposible’

Por Víctor Fuentes
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- La Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró constitucional la elección indirecta de dirigencias sindicales, prevista en la Ley Federal del Trabajo a partir de la reforma laboral de noviembre de 2012, pero ampliamente utilizada desde hace décadas por los gremios más grandes del País.
La Segunda Sala de la Corte negó amparos a cuatro sindicatos de Jalisco y Veracruz que impugnaron el artículo 371 fracción IX de la ley que contempla las opciones de elección directa o indirecta, en ambos casos mediante votación secreta.
“Es posible considerar legítimo el sistema de elección mediante voto directo o indirecto, como medio de expresión de la decisión libre de los agremiados, siempre y cuando se adopten las debidas garantías del proceso democrático”, afirmó la Sala.
Agregó que no corresponde a la Corte sustituir al Congreso e imponer a todos los sindicatos el voto directo como único método válido, en detrimento de la libertad de organización y autonomía de dichas organizaciones.
Los ministros también consideraron que la votación directa puede resultar “materialmente imposible” para sindicatos de cobertura nacional con miles de afiliados, de ahí que sea legítimo que en sus estatutos puedan adoptar métodos de votación indirecta, como la representación por medio de delegados en asambleas o congresos, que es el más común.
La Corte revocó los amparos que en primera instancia había otorgado un juez federal que considero inconstitucional la elección indirecta.
Se trata de los primeros amparos resueltos por la Corte derivados de la reforma laboral de 2012, la primera significativa en el país desde 1970.
Si bien la reforma provocó más de 3 mil amparos promovidos por decenas de miles de trabajadores y cientos de sindicatos, a estas alturas la Segunda Sala ya sólo revisará algunos temas relativamente menores en sus próximas sesiones.
Lo anterior, debido a que tribunales inferiores desecharon buena parte de las impugnaciones contenidas en los amparos, por considerar que la sola entrada en vigor de la ley no afectó a los trabajadores, o incluso les benefició.
La cuestión de la elección indirecta era la única en que los jueces inferiores concedieron amparos.