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Jorge Camil

El primer artículo de “Time” sobre Enrique Peña Nieto apareció con motivo de su elección, con el título de “Viejo partido, nuevo comienzo”, y desde ahí la revista escogió el verbo “salvar” para calificar el desempeño del joven Presidente mexicano. Con una dramática portada en blanco y negro los editores se preguntaron si EPN podría “salvar” a su país de una ruinosa guerra contra las drogas y una economía llena de dificultades. La segunda portada, después de las reformas, lo presenta confiado, pero con un título desafortunado: “Salvando a México”. Eso hizo que las redes sociales descalificaran la crónica sin haberla leído.
Desde los analistas más respetados hasta los miembros de la agonizante @YoSoy132 concluyeron que “Time” echaba a volar las campanas antes de tiempo. Algunos aseguraban que fue una inserción pagada.
Esa conmoción obligó a Michael Crowley, autor de la crónica, a lanzar un tweet pidiendo calma: “queridos amigos mexicanos, lean el artículo. No digo que ni México ni EPN sean perfectos; también hablo de la corrupción, de los cárteles y de la oposición a las reformas”.
Pocos tomaron en cuenta el subtítulo de la segunda portada: “de cómo las radicales reformas de Enrique Peña Nieto modificaron la narrativa en esta nación manchada por el narco”. El tema enfatizado fue la “narrativa diferente”, por comparación a las crónicas de muerte y desolación que aparecían diariamente en el sexenio de Felipe Calderón.
Las redes sociales manipularon la foto de Peña Nieto y la convirtieron en figuras fantasmagóricas; hasta una imagen de la Virgen de Guadalupe con la cara de Peña Nieto, y un Sagrado Corazón con el logotipo de Televisa…
Para un analista respetado, como Federico Reyes Heroles, el título de la portada, “Salvando a México”, fue un error; contribuye “a esa lectura, mágica y superficial en la cual un individuo marca la diferencia para un país”. Advirtió en Excélsior que solamente Cárdenas, Ávila Camacho y Peña Nieto “habían robado cámara con dos portadas de ‘Time’”.
El segundo artículo señala la corrupción, las malas administraciones y los cárteles, como factores que pudiesen descarrilar las reformas. Pero el tema central es Peña Nieto y es positivo. Para los lectores americanos se ofrecieron datos de historia antigua, como las cabezas que rodaron en 2006 en un salón de baile en Michoacán. Pero los inversionistas reciben la buena nueva de una excelente calificación de la deuda mexicana.
El autor alaba la coalición legislativa que permitió el cambio, y lamentó que una coalición así no hubiese ocurrido en Estados Unidos. Considera que todo jugó a favor de México: incluyendo el carisma de un candidato bien parecido que resultó un imán para el voto femenino. Describe cómo las mujeres coreaban emocionadas durante la campaña: “Peña Nieto, bombón, te quiero en mi colchón”.
Al hablar de la reforma energética el autor se detiene en antecedentes históricos de la expropiación, pero es en la reforma educativa donde muestra la violenta oposición de un sector inmerso en atraso y corrupción.
Reyes Heroles consideró que el enfoque de “Time” fue malo para México, porque el Presidente, que ha tenido un desempeño sobresaliente, no está “salvando a México”. Time entrevistó a Manuel Camacho Solís, articulista de EL UNIVERSAL, para quien un eventual fracaso en el tema de la corrupción pudiese producir un país petrolero diferente a Noruega (modelo a seguir), y más parecido a la Rusia de Yeltsin.
El título de la actual versión del artículo en Estados Unidos es más preciso: “La nueva misión de México”. En esa portada Peña Nieto, en primer plano, está flanqueado a distancia por los alfiles que empujarán las reformas: Osorio Chong y Videgaray. No hay duda de que la inesperada captura de “El Chapo” Guzmán (el capo más buscado del mundo; el Osama Bin Laden mexicano), tranquilizará a los mercados y dará aliento a los inversionistas extranjeros…