EL UNIVERSAL
NAUCALPAN.- Viridiana nunca pensó que tatuarse el nombre de novio y el símbolo de “infinito” en su muñeca, le provocaría hepatitis y el riesgo de contraer VIH.
Un tatuaje o una perforación mal practicada puede provocar no sólo hepatitis, sino incluso cáncer y VIH señalaron médicos y especialistas, durante el Foro de Normatividad organizado por Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de México (Coprisem).
Fernando Díaz Pérez, titular de Coprisem, informó que verificadores sanitarios recorren el territorio mexiquense para inspeccionar más de 300 locales.
En el foro para tatuadores, médicos y especialistas en la materia explicaron que una mala práctica en estos procedimientos podría causar enfermedades que van desde infecciones en la piel, hasta Hepatitis B, C y el VIH, por lo que resaltaron la importancia de apegarse al Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios.
Antes de hacerse un tatuaje o una perforación, el cliente debe constatar que el tatuador o locatario, cuente con el Aviso de Funcionamiento, Tarjeta de Control Sanitario —que acredita al personal que realiza tatuajes, micropigmentaciones y perforaciones— y la prohibición para tatuar a menores de edad sin el consentimiento de un tutor, indicó Díaz Pérez.
Los tatuadores “están obligados a la esterilización y mantenimiento de equipo y materiales que utilizan, además el uso de guantes quirúrgicos, cubrebocas, desinfectantes de uso médico”, declaró.
El director general del Centro Estatal de Vigilancia Epidemiológica, Víctor Torres Meza, dijo que realizarse un tatuaje o perforación en la boca o genitales incrementa el peligro de infecciones.
Los daños que podría causar una mala práctica se dividen en locales y sistémicos; los primeros afectan la dermis, y los segundos la contaminación de la sangre que podría derivar en melanomas susceptibles al cáncer de piel, señaló.
Los 300 pesos que pagó Viridiana por tatuarse el nombre de su novio, en el tianguis El Molinito, le contrajo consigo síntomas de hepatitis.