EL UNIVERSAL
CIUDAD JUÁREZ.- —“No llores m’ija, no le va a pasar nada a tu papá”.
—“No es mi papá, mi abuelita le pagó para que me lleve con mis papitos”.
Con ese diálogo entre un policía y una pequeña de ocho años comenzó a develarse una trágica historia que culminó con el suicidio de la niña este lunes, cuando se colgó de una cortina de baño.
Noemí vivía en Durango con su abuela, sus padres emigraron a Estados Unidos desde hace algún tiempo y desde allá enviaban dinero para costear los gastos de ambas.
La familia contactó a Domingo Fermas para que la llevara a Nueva York para reunirse con sus padres. A cambio, recibió varios miles de dólares, reveló el pollero a las autoridades.
El lunes de la semana pasada Noemí llegó a esta frontera, la trajo un hombre aún sin identificar y se la dio a Domingo. Permanecieron varios días en un hotel. Ahí abusó de ella.
Iban a cruzar la línea internacional el viernes, por el desierto de Anapra, en el lado mexicano.
Sintió la necesidad de ir al baño. Se bajó y unos policías se acercaron para llamarle la atención. Noemí estalló en llanto y uno de los oficiales caminó a la ventana y le dijo que no tenía de qué preocuparse, que a su “papá” no le iban a hacer nada, sólo regañarlo por “portarse mal”.
Fue entonces que la pequeña contó su historia. Domingo fue arrestado y la niña llevada al albergue La Esperanza, del DIF.
Mantenían vigilancia permanente sobre Noemí, su miedo era evidente y por eso no la dejaban sola; exclusivamente para ir al baño y fue cuando, después de todo lo que vivió en tan sólo una semana, decidió privarse de la vida: se colgó de la cortina de la regadera, reveló personal de la institución. La abuela no ha sido localizada.