Sugieren geriatras adaptar la vivienda del adulto mayor para prevenir lesiones

Por Georgina Montalvo

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- Cada año una tercera parte de los adultos mayores del País sufre por lo menos una caída. Disminución visual, ingesta de varios medicamentos o padecimiento de varias enfermedades a la vez son algunos de los factores que elevan el riesgo, explica Lorenzo García, jefe del servicio de Geriatría del Hospital General de México.

Pese a ello, parte de las caídas son un hecho predecible y evitable debido a que en la mayoría de los casos se trata de una inadaptación entre el viejo y su entorno.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, el 53% de las caídas sucede en el hogar, el 21% en el exterior de un sitio público, el 12% en la vía pública y sólo el 9% acontece en el interior de un lugar público.

Lo grave, según la dependencia, es que las caídas son el 30% de la causa de muerte en los mayores de 65 años.

La tarea de las familias y del adulto mayor es adaptar el entorno para que las caídas no sucedan, comenta la geriatra del INAPAM, Luz Esther Rangel.

Al pasar los años, las personas empiezan a perder masa muscular, por lo que su fuerza y velocidad de respuesta a los obstáculos en el camino disminuye.

“La familia debe entender los déficits de los adultos mayores, y, uno como adulto mayor, entender los propios.

“Por eso no debemos usar zapatos con tacones, quienes usan anteojos los deben mantener en buen estado, a toda costa se debe evitar el uso de banquitos para alcanzar objetos y si se usan, que sea con ayuda y de plástico, porque los de madera se pudren y se rompen”, recomendó la geriatra.

Recuerda el caso de una de sus pacientes, quien llevaba 15 años luchando contra un cáncer hepático. Su enfermedad estaba controlada, pero una tarde, al querer bajar algo del clóset resbaló de un banco y se fracturó la cadera.

En cuestión de semanas su salud mermó y murió.

Por ello, aprender a pedir ayuda es otra de las labores de los adultos mayores y brindarla, es obligación de los más jóvenes que viven a su alrededor, consideró.

“No se trata de no permitir que hagan sus actividades habituales, sino de apoyarles, ir detrás de ellos pero dejar que lo hagan”, secundó el jefe de Geriatría del Hospital General de México.

Paradójicamente, otro factor de riesgo para que los adultos caigan es el mal uso de apoyos como bastones y andaderas.

En caso de que al caer la persona se haya golpeado la cabeza, “durante las siguientes doce horas hay que vigilarlo muy de cerca y observar lo que no sea usual, como si hay habla lenta o no se le entiende o hay algún cambio de conversación o que no despierte aunque esté respirando, porque podría haber la formación de un coágulo”, advirtió García.

Además de adaptar la casa a las condiciones del adulto mayor, procurar las visitas médicas anuales es imprescindible para solucionar a tiempo lo que los ponga en riesgo, indicó el geriatra.