Deja ‘profe Eduardo’ un inmenso vacío; prevalece su legado en sus seres queridos, alumnos y amigos

Por Candelaria González

TRIBUNA

Tenía todo para triunfar en la vida, nobleza, talento, preparación, amor por este mundo y principalmente por sus alumnos de primaria, pero un terrible accidente automovilístico le arrebató la existencia, sus sueños de casarse y tener una familia.

Eduardo Borbón Valenzuela, de 23 años de edad, nació el 2 de enero de 1991 y murió el pasado 11 de marzo de 2014 cuando conducía por la calle 600 del Valle del Yaqui, y al caer en un bache se le reventó un neumático y chocó contra un trailer.

Siempre quiso ser maestro como sus padres Susana Margarita Valenzuela y Eduardo Borbón Ramírez, a quienes amaba profundamente y vivió en la colonia Valle Dorado. Se esforzó tanto que consiguió con dedicación egresar de la carrera en el Centro Regional de Educación Normal (CREN) en Navojoa.

Pero su mayor satisfacción fue al impartir la educación a un grupo de alumnos de sexto B de la Escuela Francisco I. Madero en el Municipio de San Ignacio Río Muerto, a quienes motivó a salir adelante en los estudios y como al menor Antonio Robles que preparó y ganó como niño diputado.

Del profe “Eduardo” como lo llamaban hay un sinnúmero de anécdotas que giran en su mayoría entorno a que fue un luchador social, un impulsor del deporte del fútbol, y una persona ampliamente preparada porque estaba estudiando al mismo tiempo una maestría.

Sus amigos como Guillermo Camacho, Narda Higuera y Carmen Sotomayor, viven con el dolor de su partida y lo recuerdan con cariño como una persona honrada que estaba en contra de las injusticias y le encantaba ayudar a la gente al irse incluso a las Misiones en Semana Santa.

Sus padres, su hermano Sebastián, su novia Any Armenta, se encuentran desconsolados por la partida de su ser amado que seguramente desde el cielo los observará y los bendecirá eternamente. Q.P.D.