Por Julián Sánchez

EL UNIVERSAL

CD. DE MÉXICO.- Un jugoso limón hace brotar los gestos del paladar más insensible. Pero últimamente, las muecas no tienen nada que ver con su acidez, más bien con su precio.

A quienes les pega en el bolsillo, las explicaciones sobre plagas, bloqueos del crimen organizado o intermediarios entre productor y consumidor, no les son suficientes, merman su alimentación y hacen “agria” su vida, le quitan sabor.

Para las personas comunes, la aritmética es mucho más sencilla que para las autoridades. El sueldo no les alcanza para comprar limones o su negocio deja de serlo a partir de un precio promedio de 60 pesos por kilo a nivel nacional.

Juan Reyes, con 20 años dedicado al comercio de frutas y verduras, explica con claridad cómo se ha disparado el precio del limón, hoy llamado el “oro verde”: “En la Central de Abastos ahorita está en 600 ó 700 la caja, con 20 kilos. Y nosotros damos a 40 el kilo, con eso no salen los gastos. Tiene como tres meses de que empezó a subir; antes de ese tiempo estaba en 10 ó 12 pesos el kilo. Antes era de 150 pesos la caja y hace como 20 días llegó a estar en 800 pesos. Al encarecerse, la gente no lleva más que un cuarto o medio”.

Según sus datos, el precio del limón creció en tres meses, por lo menos, 433 por ciento.

Pero el vendedor del mercado Martínez de la Torre va más allá y explica cómo intentan retener a los clientes: sólo ponen el precio de 20 pesos en un cartelón y con letras más pequeñas “medio kilo”, en su intento por no alarmarlos e invitarlos a comprar, aunque difícilmente lo logran.

Jorge Peña Roja, con 30 años de comerciante, se queja también del alto costo del limón. Dice que, por muy barato, tiene que venderlo a 40 pesos el kilogramo, lo cual le representa una merma.

Afirma que para tener el producto, actualmente compra una caja a la semana, cuando antes adquiría tres, algo que también es reflejo del bajo consumo de limón.

Leslie Villanueva, ama de casa, comenta que regularmente compraba jugo de betabel con zanahoria y limón, pero ahora ha evitado ésta última fruta, pues le cobran hasta seis pesos más por añadírsela.

“Ignoro si hay plaga en Colima, o si por la violencia en Michoacán no han dejado pasar la producción de limón. Deberían de ver qué pasa ahí, porque por la casa el precio está hasta en 50 pesos el kilo”, afirma.

Y reitera: “Está muy caro, hacer agua de limón es un lujo, incluso para el que día a día lo usa para darle sabor al caldo o a cualquier cosa. La verdad es que la piensa uno para comprar limón; en vez de un kilo, compro dos o tres limones”.

Coincide con ella María Concepción Galicia Godoy: “Sale más caro que el pollo y más de lo que gano todos los días. Yo saco menos del mínimo vendiendo cuentos, como 50 pesos diarios, y el kilo de limón ha estado hasta en 70 pesos, por eso el Gobierno debe apoyar a los campesinos para que siembren más verduras y frutas”.

María Concepción considera que el limón se ha convertido en un lujo: “Yo francamente no puedo comprar un kilo de limón, es algo que ya he quitado de mi lista”.



No somos

culpables:

comerciantes

Para los comerciantes es difícil enfrentar esta situación, pues señalan que los clientes piensan que son ellos quienes lo encarecen, cuando son los intermediarios o en la Central de Abastos los que han provocado que el precio suba.

En cuanto a los taqueros o restauranteros, es evidente el impacto negativo del costo del cítrico, pues han tenido que absorber el incremento, ya que la gente sigue pidiendo limón y ven incorrecto venderles por separado el producto.

En ello coinciden Guadalupe Ortiz, quien trabaja como encargada de un restaurante de mariscos; Yanet, vendedora de fruta partida; Jorge Campos, taquero, y Sandra Guijosa, vendedora de jugos, licuados y cócteles.

Sergio Ramírez Castañeda, presidente del Sistema Producto Limón en Michoacán, considera que el incremento es debido a la especulación de las distribuidoras y algunos centros comerciales.

“Los productores de cítricos en México (DF) estamos ofendidos porque no sólo se ha dejado de consumir el limón debido a sus altos e injustificados costos, sino porque se ha responsabilizado a los citricultores de tal abuso, cuando en Michoacán vendemos a precios de entre 18 pesos y 20 pesos el kilogramo, por lo que el público debería encontrarlo entre 26 pesos y 27 pesos, y no es así”, señala.