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Por Marcos Muedano
EL UNIVERSAL
ARTEAGA.- A pesar de la presencia de fuerzas federales en Tumbiscatío y Arteaga, los elementos desplegados en la zona reconocen que aún no se ha logrado controlar en su totalidad la seguridad, debido a que todavía hay presencia de integrantes del crimen organizado.
En Tumbiscatío, las calles permanecen vacías, sin gente y con pocos comercios abiertos.
La impunidad y el poder de “Los Caballeros Templarios” les permite instaurar un toque de queda entre los pobladores, quienes tienen prohibido hablar con los elementos de la Policía Federal, pues el crimen organizado amenazó con asesinarlos si lo hacían.
“Hemos tenido muchos problemas para poder hablar con las personas. No quieren hablar con nosotros, y los que lo hacen nos han comentado de las amenazas”, explica uno de los elementos de la Policía Federal que fue enviado al municipio en enero pasado.
“Los Templarios” cuentan con viviendas y negocios en la cabecera municipal. Una de ellas es de Servando Gómez, “La Tuta”, uno de los líderes de la agrupación criminal. A pesar de la presencia de los elementos federales, la propiedad continúa habitada e, incluso, permanece abierto un expendio de cerveza en una de las accesorias de la casa. Los elementos destacamentados en la zona explicaron que ellos ya cumplieron con identificar las propiedades, por lo que ahora corresponde a la Procuraduría General de la República (PGR) asegurarlas.
“Tenemos los informes de que esas son las propiedades de La Tuta y de otros líderes de la agrupación, pero no podemos entrar, eso le corresponde a la PGR. Ellos tienen la facultad de hacerlo. Hay gente viviendo ahí, pero no podemos hacer nada”, relatan elementos de la Policía Federal.
En Arteaga, la realidad no es muy diferente, ya que el crimen organizado sigue en las calles y las propiedades de los criminales siguen intactas. Uno ejemplo de ello es la casa de la mamá de Servando Gómez o de sus dos hermanos.
Las propiedades siguen habitadas por personas cercanas a Servando Gómez, pero las autoridades en la zona no pueden hacer nada hasta que se tenga una orden de cateo para poder ingresar a las casas.
Los policías que resguardan el municipio reconocen que son vigilados por los habitantes de la ciudad, quienes informan sobre los movimientos que hacen.
Además, explicaron que ellos fueron enviados sólo para resguardar la seguridad de los habitantes y evitar delitos del fuero común.
En estos municipios, “La Tuta”, así como Nazario Moreno, “El Chayo”; Enrique Plancarte, “Kike” Plancarte y líderes de la organización se refugiaban, organizaban fiestas y convivían con los habitantes en las plazas públicas.
Para “Los Caballeros Templarios”, Tumbiscatío y Arteaga eran zonas de refugio, debido a que su ubicación geográfica y el temor en la población les facilitaba su presencia sin el temor a ser detenidos.