Desde hace meses su padre se fue a buscar trabajo a Tennessee, pero allí fue detenido por la policía manejando sin licencia.

Por Andrés Beltramo Álvarez. Corresponsal
NOTIMEX
Ciudad del Vaticano.- La niña hispana Jersey Vargas, de 10 años, recibió hoy la noticia de la inminente liberación de su padre indocumentado en Estados Unidos, luego que el miércoles pasado logró conmover al Papa Francisco en El Vaticano.
"Yo estoy muy feliz porque ya voy a tener a mi papá, pero no lo creo hasta que no lo tenga conmigo. Lo creo pero lo quiero ver de verdad", dijo la pequeña a Notimex, pocos minutos después de haberse comunicado con su madre en Los Ángeles, California.
Entrevistada frente a la Plaza de San Pedro, aseguró con inocencia sentirse "como un líder" porque finalmente pudo hacer "una diferencia en el mundo".
Además se dijo esperanzada por la aprobación de una reforma migratoria en la Unión Americana luego que Jorge Mario Bergoglio la escuchó el pasado miércoles durante su audiencia pública.
"Hablé con el Papa Francisco y le dije por favor que pare las deportaciones, ayer se encontró con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, estoy muy feliz porque por fin ya hablaron de la reforma migratoria", indicó.
"Tengo mucha esperanza de que exista una reforma porque he tenido muchas entrevistas y todos me escuchan, quiero que el presidente me escuche", agregó.
Jersey es la tercera de cinco hermanos del matrimonio entre Mario y Lola Vargas. Ella y otros dos de sus hermanos son ciudadanos estadunidenses, mientras los otros dos tienen permisos temporales.
Sus padres llevan 14 años residiendo en el país. Desde hace más de uno el padre se encuentra en una cárcel en Indiana y su deportación era inminente. La madre sostiene a la familia, que reside en la localidad de Panorama City, vendiendo tamales.
Desde hace meses su padre se fue a buscar trabajo a Tennessee, pero allí fue detenido por la policía manejando sin licencia.
"Me acuerdo que cuando comíamos había un lugar vacío donde mi papá siempre se sentaba y en la casa se sentía muy vacío. Cada domingo mi mamá hacía tamales, limpiaba los pasillos de nuestro apartamento, limpiaba casas y hacía peinados, cuidaba niños", señaló.
"Le voy a decir que lo quiero mucho y que ya nunca me voy a separar de él. Le agradezco mucho al Papa Francisco porque me escuchó y también lo invito a que venga a California para que conozca a los niños que le escribieron las cartas", apuntó.
La niña se refería a las mil 500 cartas que una delegación de hispanos le entregó al pontífice el miércoles, durante la audiencia.
Por su parte Juan José Gutiérrez, coordinador de la Coalición Derechos Plenos para los Migrantes, aseguró que las organizaciones de migrantes invitarán formalmente a Bergoglio a visitar California y la Arquidiócesis de Los Ángeles, donde la mayoría de los feligreses son latinoamericanos.
"Creemos que con el alto grado de compromiso demostrado por el Papa con la reforma migratoria, le va a interesar mucho ir. Él puede ser nuestro mejor aliado y el de Barack Obama para desatorar la reforma migratoria", apuntó.