Gerardo Armenta B.
+PRI-Huatabampo
+Nuevo Dirigente

No con la venia absoluta o definitiva de todos sus participantes, al final salió adelante el proceso por el cual en Huatabampo un partido como el PRI resolvió la elección de su próximo dirigente local. Los hechos que ocurrieron en ese contexto quizá no sean los más recomendables que podrían esgrimirse para que se repitan en ocasiones posteriores. Sin embargo, se trata de sucedidos que fluyeron libremente de una u otra forma.
Al tenor de esta evidencia, toca a los priístas de la Tierra de los Generales asimilarlos en la perspectiva que les corresponda, sensible y honda. Está suficientemente claro que los grupos partidistas que se enfrentaron en la muy rápida víspera que posibilitó el registro de aspirantes al mando tricolor de esa comarca, fueron igualmente veloces en el hostil careo que protagonizaron y en el desenlace con que rubricaron los sucesos de que se habla.
De esta forma, vale señalar que Alberto Meléndrez López fue el único priísta que se registró para competir en la asamblea del 5 de abril, convocada para encontrar sucesor a Jesús Manuel Osuna Durán. Quien igualmente se empeñó en ese mismo objetivo, fue Donato Mota Ruvalcaba, quien, sin embargo, reconoció que no llenó todos los requisitos que tuvo que solventar necesariamente.
Así lo reconoció él mismo, aunque prácticamente no dejó de insistir una y otra vez en que si no corrió con mejor suerte en la contienda donde esperaba figurar, ello se debió a los afanes del diputado local Próspero Ibarra Otero, quien obstaculizó su pretensión por la que buscó ganar el liderazgo priísta en mención. Ninguna de las anteriores es palabra textual que haya dicho Mota Ruvalcaba, sino que se les registra a partir del sentido original de las expresiones que en su momento utilizó para ocuparse del asunto.
No queda duda, en efecto, de que Mota Ruvalcaba se erigió en un formidable y claridoso crítico del diputado Ibarra Otero, culpándolo prácticamente de la inaceptable forma que adoptó la elección del mando priísta huatabampense, elección concebida a su entender para impedir la personal participación que buscó marcar en ese proceso. El legislador local por el XXI distrito desestimó todos y cada uno de los alegatos formulados por Mota Ruvalcaba.
Ciertamente, Ibarra Otero tomó la palabra para, desde su perspectiva, explicar cómo y por qué ocurrieron las cosas previas a la elección del nuevo líder del PRI en Huatabampo. Como a ningún otro priísta de relieve municipal, al también ex presidente municipal le tocó recibir, ubicado en el mero centro de los polémicos acontecimientos, una inamistosa andanada de dichos por los que Mota Ruvalcaba lo culpó de todo lo malo que ocurre en el ámbito tricolor huatabampense.
De una u otra forma, los ánimos allí terminaron por calmarse, si bien esto puede ser tan real o aparente como quiera verse. Sin embargo, sí está claro que Alberto Meléndrez López puede considerarse en estas alturas como el sucesor de Jesús Manuel Osuna Durán en el PRI de Huatabampo. Fue el único aspirante que formal o legalmente se registró ante la instancia partidista respectiva para competir por la jefatura tricolor.
Una mayor aproximación a la historia narrada, seguramente haría ver, si el sentido común no falla, que los priístas de Huatabampo van a requerir de un tiempo razonable para encarrilar y eventualmente superar las diferencias existentes entre ellos y que tan vistosamente salieron a relucir en los días inmediatamente anteriores. Nadie debe rasgarse las vestiduras al tomar nota de esta situación. Bien se sabía que algo tendría que pasar en el marco del relevo tricolor que está por efectuarse en aquel municipio, sin dejar de advertir que ya aconteció lo más grave que pudo suceder en relación con este asunto.
Para fines prácticos, con todo lo anteriormente dicho queda a manera de evidencia la ratificación de que, como tanto se dice, en Huatabampo existe en el PRI un ambiente de abierta rijosidad interna que no ha sido posible superar en buena lid por parte de quienes lo han hecho posible. Tal división partidista no es de ahora. Sorprende en cambio que no se haya hecho nada para reducir sus manifestaciones, perniciosas todas para la salud y la proyección del partido donde se producen.