Al combinarse con el cambio climático se incrementa la incidencia de la enfermedad

Por Paloma Villanueva

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- El cambio climático en combinación con el dengue representan una seria amenaza para la salud.

Así lo advirtió ayer Mercedes Juan, secretaria de Salud, al señalar que ante el aumento de la temperatura y la humedad también se incrementa la incidencia de esta enfermedad,

En el marco del Día Mundial de la Salud que este año lleva por lema “Pequeñas picaduras: grandes amenazas”, la titular del ramo explicó que los vectores representan grandes amenazas para la población, pues son capaces de transmitir enfermedades como el paludismo, el dengue, la oncocercosis y la enfermedad de Chagas, entre otras.

Juan destacó que México cuenta con dos experiencias exitosas en el combate de enfermedades transmitidas por vector: la eliminación de la transmisión del paludismo y la próxima certificación de la eliminación de la oncocercosis.

“Ahora nos enfrentamos al cambio climático, la OMS considera que ésta es una amenaza emergente para la salud pública, ya que existe evidencia científica de la relación directa entre la tasa de incidencia de dengue y el incremento de la temperatura y la humedad.

“Por lo que México ha propuesto que las medidas de adaptación en salud sean consideradas un elemento clave en la estrategia de cambio climático”, dijo.

La secretaria informó que estas semanas se llevan a cabo a nivel nacional las jornadas intensivas de lucha contra el dengue y destacó que el País ha participado activamente en la investigación clínica para el desarrollo de la vacuna contra esta enfermedad.

Por otro lado, Maureen Birmingham, representante en México de la Organización Mundial de la Salud señaló que la población de 35 países de América, a excepción de Canadá y Chile, convive con el mosquito Aedes Aegypti, capaz de transmitir los virus del dengue, Chikungunya y fiebre amarilla.

Hasta los años 70, dijo, las epidemias de dengue se reportaban sólo en nueve países, la mayoría del Sureste de Asia, pero en las últimas décadas la incidencia más alta se ha reportado en América Latina.