MARCO ANTONIO FLOTA
¿Y La Doña qué...?


Todo este año estará, ya está, lleno de homenajes -y todos muy merecidos-, a don Octavio Paz, por el centenario de su natalicio cumplido el 31 de marzo pasado. Muy bien, insistimos, pero preguntamos: ¿Y La Doña qué?
Porque hoy, 8 de abril de 2014, se cumplen también 100 años del nacimiento de María de los Ángeles Félix Güereña, allá en Álamos, Sonora. Sí, nos referimos a La Doña, quien no renunció como Paz a la Embajada de la India tras la matanza del 68, pero quizá si pensó en retirar sus caballos pura sangre del Hipódromo de París, como protesta.
Y que nadie nos venga ahora con el sobrado pretexto de que es por el clásico machismo mexicano. Porque si a esas vamos, la señora Félix fue más macha que el apacible don Octavio, quien en el apellido llevaba la cruz de su parroquia.
Cierto que María Félix no escribió un libro como “El Mono Gramático”, pero traía al maestro Agustín Lara como changuito de cilindrero, obligándolo a tocarle todo el día “María Bonita”. Tampoco escribió un ensayo como “Águila o sol”, pero se jugó en un volado la familia de Jorge Negrete el famoso collar de esmeraldas que el charro le regaló por su matrimonio.
Hay que recordar, en este punto, que por aquel tiempo sonaba a todas horas en la radio el comercial de un detergente: “Siga, los 3 movimientos de Fab: remoje, exprima y tienda”. Y los maloras sacaron el chistorete de que La Doña dio cumplimiento al spot, porque remojó al Presidente Miguel Alemán, exprimió a Agustín Lara y tendió a Jorge Negrete.
Cierto también que la doña no pergueñó ni una línea de un poema -se sospecha que ni siquiera sabía escribir-, pero presumía las letras poéticas que le escribió el maestro Lara, especialmente “María Bonita”. Y aún declaró que fue compuesto para ella el más célebre chotís -”chotis” dicen los españoles- del Flaco de Oro:
“Cuando llegues a Madrid, chulona mía, voy a hacerte Emperatriz de Lavapiés, alfombrarte de claveles la Gran Vía y bañarte con vinillo de Jerez”.
Y también consideraba como suya otra canción poco conocida del compositor: “Como dos puñales”. Que no forma parte de la suite española de Lara, pues no la compuso para Raphael y Miguel Bosé -para que la cantaran a dueto, se entiende-, sino la dedicó a los ojos de La Doña:
“Como dos puñales, de hoja damasquina/ tus ojazos negros, ojos de acerina/clavaron en mi alma su mirar de hielo,/regaron mi vida con su desconsuelo./ Tus ojos bonitos, tus ojos sensuales,/ tus negros ojitos, como dos puñales”.
(Ya habrá notado el lector que a cursi nadie le ganaba al Maestro Lara. Pudo firmar los discursos políticos de Porfirio Muñoz Ledo o éste las canciones de don Agustín y ni quien se diera cuenta de la usurpación)
¿Por qué, pues, insistimos, tantos homenajes, pero muy merecidos reiteramos, al Premio Nobel Paz, pero cero reconocimiento a la señora que paseó la belleza de la mujer mexicana por todo el mundo? Sospechamos el motivo, parecerá vanal, pero vamos a soltarlo:
Ocurrió que La Doña, ya considerada Patrimonio Nacional, declaró en la tele, durante una entrevista con Jacobo Zabludovsky, que el Centro Histórico de la Ciudad de México era precioso, al nivel del de París o del de Roma, pero que... ¡olía a orines!
En cambio, en sus últimos días, Paz hizo las paces: le echó desodorante a los malos olores de la política mexicana. Y hasta se dejó homenajear por Carlos Salinas de Gortari.


¡RRIINNGG!
-Bueno, Palacio de Gobierno de Michoacán...
-¿Cómo ven a Jesús Reyna para sucesor del gobernador Fausto Vallejo?
-Con mucho chance, porque es el único que tiene arraigo...

EPIGRILLO
Juegan triquis sin zapatos,
rarámuris con huaraches.
Mientras tanto nuestros “haches”
gobernantes se hacen patos.