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Staff
AGENCIA REFORMA
BUENOS AIRES.- Trasladarse ayer de un lugar a otro en Argentina era casi imposible.
Tres de los cinco sindicatos centrales del país (dos peronistas y otro de izquierda) paralizaron al País con una huelga general.
Los inconformes protestaron contra la inflación de 32 por ciento, las alzas salariales que saben a poco y los recortes a los subsidios de las tarifas de gas y agua.
No funcionaron los autobuses, los trenes, el Metro, ni los aviones, reportó el diario local El País.
Hasta hubo pocos taxis por temor a los cerca de 50 bloqueos en diversas vías en todo el país montados por partidos de la izquierda trotskista, que vienen ganando adeptos.
Además, los puertos marítimos se mantuvieron cerrados y las escuelas registraron poca asistencia.
La de ayer fue la segunda huelga general contra el Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner.
La huelga fue acatada desde primera hora y las calles permanecieron casi vacías toda la jornada.
La Policía militarizada intentó desalojar un bloqueo en la principal autopista de acceso a Buenos Aires, la Panamericana, y varios manifestantes resultaron heridos o detenidos.
“Pagaste millones para la Repsol y ni un solo peso al trabajador”, cantaban trabajadores y estudiantes del Partido Obrero en un bloqueo en el límite del Municipio de San Martín con la ciudad de Buenos Aires.
Se referían al reciente acuerdo por el que el Gobierno indemnizará con 5 mil millones de dólares a la petrolera española por la expropiación del 51 por ciento de YPF.
La Central General de Trabajadores (CGT), una de las convocantes, calificó el paro como un éxito, ya que se adhirieron millones de trabajadores
En cambio, el jefe de Gabinete de Ministros de Fernández, Jorge Capitanich, calificó la protesta como un gran bloqueo con paro del transporte.
El subsecretario general de la presidencia, Gustavo López, opinó que en esas condiciones no se podía medir el nivel real de adhesión a la huelga.