Advierten que el problema se agudizará en el futuro como consecuencia del cambio climático

Por Mariana León

EL UNIVERSAL

CD. DE MÉXICO.- Este año en gran parte del País, excepto la zona tropical del Sur mexicano, se prevé una disminución en el suministro de agua para las zonas urbanas y de riego, advirtió el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC).

“Esta baja disponibilidad se debe actualmente a la combinación del cambio climático, una creciente demanda y a la transferencia de este líquido a las zonas urbanas, lo que puede agudizarse en el futuro”, dice el IPCC.

También se proyecta un incremento en la severidad de las sequías en el Noroeste de México, lo que puede generar un incremento de plagas y una disminución de la cobertura vegetal.

Se estima que las tierras dedicadas a maíz de temporal tendrán una disminución de rendimientos de 6.2% a 3.0%, en 2050. También se esperan impactos en la pérdida de diferentes razas de maíz para el año 2030. Estos impactos podrían afectar los precios de los alimentos, su acceso, y con ello, la seguridad alimentaria.

El IPCC presentará hoy en Berlín el tercer y más reciente informe que elaboró sobre el cambio climático, siete años después de la publicación del anterior en 2007.

Los expertos prevén que los sistemas costeros y las áreas inundables de tierras bajas experimentarán impactos adversos y crecientes como inundaciones, sumersión y erosión en costas, debido al aumento del nivel del mar proyectado para la segunda mitad del siglo XXI.

También se considera que para reducir los riesgos actuales y futuros asociados al cambio climático es fundamental reducir la vulnerabilidad de los sistemas sociales y naturales. “En muchas regiones del mundo la adaptación ya es un hecho y se incluye en algunos de los procesos de planificación; en este informe se hace evidente la diferencia entre exposición y vulnerabilidad, considerando que existen factores no climáticos derivados de desigualdades multidimensionales que a menudo son producidos por procesos de desarrollo, lo cual determina riesgos diferenciales al cambio climático”.

Agrega que la población en condición de pobreza es más vulnerable al cambio climático y que las personas que están social, cultural, política e institucionalmente marginadas, suelen ser muy vulnerables.

Señala que las instituciones locales son actores clave para la adaptación, pero están limitadas por su falta de recursos y capacidades, mismas que se deben apoyar con igual intensidad con que se apoya la realización de obras concretas en el territorio.

A su vez, los conflictos violentos incrementan fuertemente la vulnerabilidad a los impactos.

Las medidas de adaptación más comunes en el mundo son las que tienen que ver con obras de ingeniería y tecnología, comenta.