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Por Gerardo Armenta


+Dos Cadenas de TV
+Frente al 2 y el 13

En contra de lo que pudo suponerse bajo ciertas circunstancias, sí fue real el anuncio gubernamental de que se licitarían dos nuevas cadenas de televisión en el País. Ayer mismo debió publicarse el llamado valor mínimo de referencia que tendrán que pagar como "garantía de seriedad" los interesados en ser y hacer competencia a los dos grandes canales televisivos que existen actualmente.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones tiene bajo su férula el desarrollo de este procedimiento. Por allá el 25 de marzo del año venidero serán dados a conocer los nombres de los ganadores de las dos televisoras con proyección nacional cuyos trámites para ser asignadas han comenzado formalmente. En principio, cinco personajes de otras tantas empresas de medios participarán en esta singular puja.
No será cualquier cosa para un País como el nuestro acceder más o menos de golpe y porrazo a la evidencia de que en un momento dado dispondrá de un par de nuevos canales que podrán ser sintonizados en toda la geografía nacional. La novedad también es que serán inscritos en lo que se conoce como sistema de televisión abierta.
En ese modo de hacer televisión, el Canal 2 de Televisa ha venido reinando como año y señor a lo largo de los años. El 13 de TV Azteca nunca ha podido emparejársele a pesar de los reconocidos esfuerzos que ha desplegado para hacerlo. La batalla ha sido desigual para las partes. El Canal 2 está inventariado desde hace mucho tiempo como una especie de patrimonio cultural de un gran sector de la población mexicana.
Formador de hábitos y modos de ser que llegan a perfilar gran arraigo como pautas de conducta personal y social, el más importante de los canales de Televisa llegó a ser identificado alguna vez por sus publicistas como el de "la gran familia mexicana". Seguramente por eso, personajes de pantalla suyos llegaron a ser vistos como participantes y beneficiarios de la convivencia de los mexicanos.
Jacobo Zabludovsky, por ejemplo, solía ser "el güero" para los televidentes, además de que éstos, en el afán de convencer de la veracidad de sus relatos, acuñaron la frase de que "lo dijo Jacobo", frase equivalente a lo último que podía invocarse para salir al paso de alguna duda o inseguridad noticiosas. Otro güero (que lo resultó nada más en la broma con "la India María") fue Raúl Velasco, hacedor de un kilométrico programa dominical de variedades que le convirtió prácticamente en el zar de la farándula mexicana.
Velasco, un antiguo reportero de espectáculos del hoy desaparecido periódico capitalino El Heraldo de México, normó vida y milagros del gremio de cantantes del país. Allí mismo en El Heraldo se formó profesionalmente un periodista que al paso de los años se quedaría en lugar de Zabludovsky conduciendo el noticiero nocturno del Canal 2. Hoy todo mundo lo conoce: Joaquín López-Dóriga. Con estilos diferentes, o porque los tiempos de ambos son igualmente distintos en lo social y político, López Dóriga dista mucho de representar el molde de su antecesor.
El Canal 2 (incluso desde los remotos tiempos de Telesistema Mexicano, antecedente de Televisa) le ha dado especial brillo al entretenimiento con célebres programas humorísticos y sus transmisiones deportivas. Fue deliberado dejar para el final el gran pastel (histórico y ganancioso) de ese canal: las telenovelas. Este ha sido sin duda el filón de su Canal estelar, por más controvertido que resulte el género dramático que lo sustenta.
El recuento que pudiera hacerse del Canal 13 no le acerca mucho a las realizaciones del igualmente hoy llamado Canal de las Estrellas. El principal brazo de TV Azteca se ha convertido en competencia del propio de Televisa pero sin marcar muchos puntos a su favor. Es claro que entre uno y otro medio televisivo hay diferencias de alguna manera insalvables que van desde sus espacios informativos, en los que Javier Alatorre (un navojoense de origen aunque crecido en Mazatlán) enfrenta a López Dóriga.
Es temprano para saber en estas alturas cómo serán en su hechura programática general las dos nuevas cadenas de televisión que se avecinan. Sin embargo, si se juzga por los antecedentes y las formas de trabajar de quienes las podrían obtener, quizá no valga esperar mayores novedades al respecto. Esto se dice porque seguramente se dedicarán a repetir lo hecho una y otra vez en la materia. Se supone que la idea gubernamental no va en esa dirección.