Mario Rivas Hernández
Gabo: “La vida no tiene un final, fluye constantemente”

LO CUENTA EL PERIODISTA que más amigo fue de él. Un día escribió un cuento y fue a pedirle su opinión a su amigo escritor.
“Ayúdame”, suplicó.
Y el amigo leyó el cuento sin pestañear. Sin moverse.
JULIO SCHERER RECUERDA haberse sentido agradecido por la inmovilidad de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, durante toda la lectura de su cuento, al que había titulado “El Pirata”.
Quería ponerle un final y le pidió el consejo.
Y la respuesta fue a lo García Márquez:
“Si escribes un final echas a perder al pirata. La vida no conoce de final alguno. Si existiera un final, el que fuera, algo en la vida sufriría de parálisis. La existencia es un fluir constante. No hay final posible en la literatura”.
Así era él.
Al menos lo fue en esa parte de su naturaleza. Era genial en las respuestas y en la discreción de las cosas.
La otra parte de su naturaleza no me importa y no debería importarle a nadie que está convencido de la grandiosidad de su obra literaria.
¿Por qué buscaría alguien, como yo, que le impuso el nombre de uno de los principales personajes femeninos de Cien Años de Soledad, a su hija, hurgar en los laberintos obscuros de la personalidad de García Márquez, si al hacerlo se ennegrecería el horizonte del escritor confundiendo al arte de la creatividad con las miserias humanas que son imposibles de cambiar?
Se la criticó acremente por su devoción por FIDEL CASTRO. Se dijo de él que fue “un gandalla” con su amigo MARIO VARGAS LLOSA, a cuya esposa, despechada con su marido que se había ido de romance con una hermosa edecán sueca por semanas, habría asediado en esos momentos en que una mujer es presa fácil de la seducción prohibida.
Se le calificó de “político mediocre”.
Y esto generó su distanciamiento con CARLOS FUENTES, de OCTAVIO PAZ y de otros conspicuos miembros del recinto sagrado de la intelectualidad mexicana.
Paz ganó el Nobel de la Literatura. Varga Llosa, también.
Pero en ninguno de ellos ha lucido tanto el premio como en García Márquez.
CIERTAMENTE, GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ pudo haber sido todo lo que de él se ha dicho.
Pero a nadie se le puede escapar que el genio literario en un hombre de carne y hueso, tiene qué cohabitar con los grandes y profundos defectos propios de la naturaleza humana.
Yo me quedo con Cien Años de Soledad. Me quedo con El Coronel no tiene quién le escribe. Me quedo con El General en su laberinto. Me quedo...
Me quedo con el escritor mágico que fue García Márquez.
YO LO RECORDÉ AHORA QUE me enteré de su muerte. Hace muchos años --a principios de los setenta-GUILLERMO OCHOA, que escribía en Excélsior, fue a entrevistar a García Márquez a Aracataca, Colombia.
El boom literario latinoamericano se había emblematizado en Cien Años de Soledad.
Y Aracataca era macondo, el pueblo mágico de Amaranta y de la bella Remedios, la niña bonita que un día se elevó al cielo y nunca regresó.
Memo Ochoa, que después brillaría como conductor matutino de Televisa, le preguntó por los habitantes de Aracataca.
“A esa gente le salen florecillas amarillas por los oídos”.
Así hablaba el Gabo que tanto admiramos y nunca terminamos de conocer.
El periodista Ochoa había conocido a García Márquez en la Ciudad de México, como reporteros ambos.
De pronto, el furor despertado por Cien Años de Soledad lo cambiaba todo. Jamás volvería a ser el mismo. Nunca de nuevo el reportero que siempre quiso seguir siendo.
Aquel reportaje publicado en la primera plana de Excélsior, fue un retrato escrito de la personalidad misteriosa y al mismo tiempo explícita de García Márquez.
Ahí descargó el autor sus secretos del momento: ¿Existió José Arcadio Buendía?
Sí existió.
¿Existió el Coronel Aureliano Buendía?
Sí existió.
EN LO PERSONAL, YO NUNCA requerí de revelaciones para saber que el Coronel Aureliano Buendía de Cien Años de Soledad era el mismo coronel que no recibió carta alguna en la novela corta que fue llevada al cine.
Pero a Guillermo Ochoa Gabo le dijo que los personajes de Cien Años de Soledad venían -algunos, no todos- de sus cuentos y novelas cortas escritos con años de antelación.
PARTICULARMENTE, CUANDO yo descubrí a García Márquez, no me había iniciado en el oficio periodístico.
Fue a finales de los sesenta y para entonces ya había leído a Cervantes, a Máximo Gorki, a Balzac (sobre quien se dijo que había influenciado a García Márquez), y otros.
CURIOSAMENTE, YO LEÍ PRIMERO Cien Años de Soledad y después el resto de la obra literaria del colombiano.
Incluyendo sus Doce cuentos peregrinos y sus relatos sobre sus años de reportero en el caribe colombiano.
Cien Años de Soledad nos atrapó a muchos.
HOY CONSIDERO QUE NO DEBÍ llevarme por la emoción al imponerle el nombre de Amaranta a mi hija sólo porque era el personaje más apasionante de la novela.
Pero mi hija, hasta la fecha, es feliz con su nombre.
Tan lo es, que se lo impuso a su hija mayor.
Así influyó en la vida de millones de personas, Gabriel García Márquez.
JULIO SCHERER GARCÍA, en su libro de vivencia titulado “Vivir”, narró su último encuentro con el escritor en su casa de la Ciudad de México.
A algunos les pareció de mal gusto que el periodista filtrara la pérdida de memoria que ya estaba padeciendo el Nobel.
Dos ó tres o más veces le preguntó a don Julio cómo se escribía su apellido.
Scherer no daba crédito a la tragedia.
Pienso, como muchos, que no debió hacerlo público.
Pero bueno, lo dicho, dicho está. García Márquez, fue rebelde hasta el último instante: desmintió al Presidente de su País, cuando éste declaró que el escritor estaba bien, que sería dado de alta del hospital donde se encontraba y que ya lo dejaran en paz.
García Márquez le hizo su última jugarreta al Mandatario: se murió.
Como siempre, oportunismo se hizo presente: CARLOS SALINAS DE GORTARI salió a purificar sus pecados recordando la relación con el escritor.
Desaventurada decisión porque nadie lo quería metido de vocero en este asunto.
ALGUNOS POLÍTICOS ME RESULTAN patéticos. Desprecian a los escritores y a los poetas, desconocen el abc de la literatura pero no se valen de ellos para lucimiento personal.
Pues sí: ha muerto el más grande novelista de la literatura latinoamericana.
Y también el más leído.
Murió el ser humano de carne y hueso, con todos sus defectos y sus vanalidades mundanas.
Pero su obra queda para siempre. Y esto, a fin de cuentas, es lo verdaderamente trascendente.
En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ
DÉJEME DECIRLO: UN MENSAJE recibí en estos días semanasanteros. Primero fue de JESÚS ENCINAS, que labora en el Ayuntamiento de Empalme, quien me recordó que hace ya seis años que falleció su señor padre, mi inolvidable amigo ROSENDO ENCINAS MENESES...
Caray, ¡seis años que mi dilecto amigo Cheto se adelantó!..
Tiene razón Jesús: su progenitor siempre le ofreció lo mejor que pueda un padre darle a sus hijos: buenos consejos...
Y tiene razón el que dijo que un nuevo amigo no puede llenar el espacio donde estuvo otro amigo, ya ido...
El amigo que llega, siempre es bienvenido y el que se ha ido, siempre será recordado pero ya nunca sustituido...
Así veo yo las cosas...
MIENTRAS TANTO, A VER QUE dice ahora JAVIER HERNÁNDEZ ARMENTA: no hay duda de que las obras de reparación de un tramo de la Cuatro Carriles al Norte de Hermosillo, ocasionaron el accidente que costó la vida de dos personas y a otras lesiones delicadas...
EL DELEGADO DE LA SCT en Sonora estará de acuerdo en que es un error gravísimo no programar esas obras de reparación mediante el calendario para que estén terminadas antes de los periodos vacacionales...
Este ha sido el problema de siempre en este País...
ESTOY CIERTO QUE LAS cosas se están haciendo mucho mejor que en el anterior Gobierno de FELIPE CALDERÓN...
Esto no tiene vuelta de hoja...
EL JUEVES ANTERIOR UN AMIGO MÍO, importante funcionario, me comentaba que los trabajos de rehabilitación habían casi concluido en el tramo Hermosillo-Nogales y que la Cuatro Carriles estaba perfecta...
Desde luego, debe uno asumir que lo “perfecta” no llegaba a la caseta de cobro de Hermosillo, lo que originó la tragedia...
Todos sabemos que la Cuatro Carriles, entre Hermosillo y Ciudad Obregón, está en pésimas condiciones...
Todos sabemos, que el tramo Hermosillo-Nogales está en espléndidas condiciones pero no está terminado y ello desembocó en el fatal accidente...
Todos sabemos que el tramo Navojoa-Obregón, es de primer mundo y que se inició en el sexenio pasado...
Todos sabemos que las obras llevan la finalidad de dejar una Cuatro Carriles, desde Nogales hasta Navojoa, en buenas condiciones...
Y sabemos, todos, que las cosas marchan bien en esa dirección, pero...
PERO SE DA EL CASO QUE se siguen cometiendo los mismos errores:
Dejar tramos de obras de reparación abandonados en plenas vacaciones exponiendo a los automovilistas a peligros fatales...
¿O no?...
Y POR ÚLTIMO, VAYA SORPRESA que dio el jueves anterior el diputado federal ANTONIO ASTIAZARÁN GUTIÉRREZ, cuando anunció que la asociación “Estoy contigo”, que como todos sabemos atiende a enfermos con cáncer, recibirá un parque solar del programa que promueve el legislador y que ya ha beneficiado a miles de personas...
El tema aguanta un rato pero esto será materia prima para otro comentario...
Es todo.
Le abrazo.