Abundan en Guerrero casas cuarteadas, muros caídos y escombros

EL UNIVERSAL

CHILPANCINGO.- La calle Montes de Oca tiene un colorido paisaje: se ve el Río Petatlán, que cruza a pocos metros de esa vía; gaviotas al vuelo, casas con hamacas en el patio.

En contraste, también se observan casas cuarteadas, con muros caídos; de algunas sólo se ven sus escombros, recuerdos en forma de fotografías, sillas rotas, el cascarón de una pintura rosada. Sus estructuras débiles no resistieron el temblor de 7.2 grados Richter del Viernes Santo a las 9:27 horas.

Aunque en todo el Estado el encargado de despacho de la Subsecretaría de Protección Civil Estatal, Carlos Amezcua Ávalos, reportó unas 700 viviendas afectadas, tan sólo en Petatlán podrían ser más de 100, según Luis Manuel Cabañas Berdeja, encargado del Ramo 33 de la Dirección de Obras Públicas de ese Municipio.

Asegura que la mayoría de los damnificados también fueron afectados durante la tormenta tropical Manuel, pero no recibieron apoyos a siete meses de su paso; ahora, dice, lo necesitarán más que nunca, porque las casas que resistieron el desbordamiento del Río Petatlán, por las lluvias torrenciales de septiembre de 2013, sucumbieron ante la fuerza de la naturaleza, que esta vez se manifestó en forma de sismo.

La intensidad del temblor pudo destruir más casas, pero no fue así gracias a que no fue tan profundo, sólo de 10 kilómetros y 41 a la redonda del Municipio famoso por “Tata Chuy”, el Padre Jesús de Petatlán, cuyos feligreses presenciaron esta vez cómo el temblor dañó la parte principal del recinto y tendrá que ser reforzado.

Las comunidades de Juluchuca, Chaveta, Alpuyeque, Coyuquilla Norte y La Barrita, la calle Ezequiel Cisneros de la colonia Los Estropajos, también resultaron afectadas, al igual que durante la tormenta tropical Manuel. A la orilla del río la vista es desoladora, dice Luis Manuel, quien lamenta: “En Petatlán parecemos olvidados”.



Se quedan sin clases

En el Tecnológico de Estudios Superiores unos cuatro mil estudiantes no podrán regresar a clases, pues según datos preliminares del Ayuntamiento el inmueble no podrá ser ocupado. Pero lo que más lamentan los habitantes es el Santuario del Padre Jesús. Incluso hay quienes piensan que lo que les pasó fue un castigo divino por tanta violencia en el Municipio.

La señora Rosa María vive a la orilla del río y vio como el vaivén del temblor le derrumbaba la fachada de su casa. Explica brevemente que la petición a las autoridades es simple, “queremos ayuda”.

El sábado el titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), Jorge Carlos Ramírez Marín, visitó Petatlán y Zihuatanejo para evaluar los daños causados por el sismo. Según los periódicos locales, el funcionario federal les garantizó que los iba a apoyar, pero doña Rosa dice que “hasta no ver no creer, así nos han dicho ya muchas mentiras”.

Está triste por su casa que quedó cuarteada en toda la fachada, pero su petición principal es su Santuario, que reparen pronto su iglesia, porque a pesar de que en últimas fechas la población de Petatlán ha preferido convertirse al cristianismo evangélico, dice que aún la mayoría se encomienda por cualquier cosa “al Padre Jesús, al Tata Chuy, pues”.

El presidente municipal priísta, Jorge Ramírez Espino, pidió al Gobierno Federal que los apoye con la reparación de las casas afectadas, pero también con el cauce del Río Petatlán que podría salirse como ocurrió con las lluvias de septiembre; también se queja de que pese a su petición a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) no ha recibido apoyo.

En la plazuela de este Municipio costeño se ven los tradicionales vendedores de oro, y de vez en vez, señores, jóvenes y niños de la generación de las tabletas, que toman fotografías con cualquier aparato electrónico que tengan a la mano; les sorprende que justo en estas fiestas religiosas, cuando la gente más visita el Santuario, y hasta se duermen en la calle por ir a ver a Padre Jesús, haya ocurrido el temblor.



Apoyo en la Costa Chica

En general, admite Carlos Amezcua Ávalos, los daños podrían alcanzar a más gente, pero por lo pronto Protección Civil Estatal se concentra en los municipios de Tecpan de Galeana, Zihuatanejo, La Unión y algunos otros de la Costa Chica como Cuajinicuilapa, cuya cercanía con Petatlán podría haber afectado a más gente.

La población no ha recibido más que promesas, según doña Rosa, por lo que confía que en el trascurso de la semana la situación cambie, porque hay muchos habitantes que duermen de “arrimados” con vecinos o familiares, porque otra vez, lo perdieron todo.