Había muy pocos legisladores en sus escaños, aunque en el registro electrónico había 94 senadores


Por Juan Arvizu

EL UNIVERSAL

CD. DE MÉXICO.- Muy a su estilo, a veces formal, a veces circense, que se acentúa en finales de periodo de sesiones, el Senado rinde homenaje a Gabriel García Márquez en su salón de plenos casi vacío, ya que con tantos fierros en el fuego -temas de competencia, política electoral, telecomunicaciones, comisionados del IFAI-, las cosas se complicaron.

Es hasta las 12 del día cuando empieza la asamblea con un quórum fantasma, o sea, que había muy pocos legisladores en sus escaños, aunque en el registro electrónico había 94 senadores.

Los coordinadores del PAN, Jorge Luis Preciado; del PRD, Miguel Barbosa, dirigen los asuntos de sus grupos afuera del salón de sesiones, mientras que en la sala de reuniones de la Mesa Directiva unos 40 senadores sudan la gota gorda, en el hacinamiento que produce la presencia de asesores, periodistas y cabilderos del tema de las telecomunicaciones.

Las complicaciones del día, cuando sólo faltan ocho para el cierre del periodo de sesiones son para Ripley. Días, horas, piden los panistas para procesar acuerdos, que antes de la Semana Santa parecían muy avanzados.

Faltan ocho días para que concluya el tiempo ordinario, en el que en febrero se suponía podrían los senadores y los diputados procesar las leyes secundarias de las grandes reformas del sexenio en el nivel constitucional.

En medio de ese torbellino de pasiones, toca al Senado rendir homenaje al Premio Nobel de Literatura 1982, que entra en los primeros temas del día, cuando la sesión está “fría”.

Los escaños del PAN son los que tienen muy pocos presentes; igual al centro del salón los espacios del PRI y PVEM. Unos pocos de la izquierda, presentes en el salón, cuyo presidium por momentos sólo está ocupado por el presidente, en este momento Luis Sánchez Jiménez, del PRD.

Cerca de allí, en el salón protocolo de la Mesa Directiva, hay una tempestad. El epicentro es el senador Javier Lozano Alarcón, quien perderá un forcejeo, declarará un receso, y será infructuoso su pedido de auxilio a su correligionario Javier Corral Jurado, quien le advierte que en su dictamen hay violaciones a la Constitución. De ese tamaño son las divergencias dentro de la bancada de Acción Nacional.

La tranquilidad está en el salón de sesiones cuando se abre turno al homenaje al escritor Gabriel García Márquez. Toca hablar primero a Layda Sansores (PT), que de regreso a su escaño toma fotos del pleno desértico y sube dos a Twitter.

En eso está lo circense del Congreso. Muchos temas al mismo tiempo en diversos espacios. Siempre ocurre. Se nota especialmente, porque ocurre al exaltarse la figura del escritor y periodista colombiano.

Es llamado “fuente inagotable de sabiduría”, y su fallecimiento es señalado por el presidente en turno de la Mesa Directiva, Luis Sánchez Jiménez (PRD), como “una pérdida inagotable para nuestra sociedad y para el mundo de las letras”. Abre un minuto de silencio Luis Sánchez por Gabriel García Márquez.

En los posicionamientos luctuosos, la senadora Blanca Alcalá Ruiz (PRI) resalta que la literatura y el periodismo del colombiano tocaban los desafíos que viven los pueblos de América Latina. El contacto que tuvo con los personajes del poder de ninguna manera limitó su crítica a los regímenes que encabezaban, como ocurrió, dijo, en los casos de Fidel Castro y del movimiento sandinista. Incluso, cuestionaba el acontecer de México.

La senadora Alcalá Ruiz propone a nombre de su bancada que la cultura sea prioridad y se reconozca a los creadores, con medidas que propicien en desarrollo de nuevos talentos.

Javier Corral Jurado (PAN), que tiene el don de la ubicuidad al discutir sobre telecomunicaciones en una sala, y hablar ante el pleno sobre el periodista y literato, dice que “‘El Gabo’, el hombre humilde, habría vuelto a morir de vergüenza”, con lo ocurrido en los últimos días en que el mundo literario se rindió a sus pies y hubo funerales de Estado en el Palacio de Bellas Artes.

Supo unir los papeles de periodista y escritor, y en ambas actividades legó enseñanzas que dejan huella, explica Corral en una exposición en la que ofrece un perfil del Nobel de Literatura, el reportero colombiano que, por ejemplo, cubrió la Revolución Cubana y fue de los fundadores de la agencia informativa Prensa Latina.

Zoé Robledo Aburto (PRD) refiere la experiencia de los chiapanecos a la lectura de “El coronel no tiene quien le escriba”, cuando la fama esperaba a García Márquez creían que se trataba de un autor del Estado de Chiapas.

Elena Barrera Tapia (PVEM) destaca el legado de García Márquez como periodista, escritor y guionista. El alcance de la obra del colombiano es único, porque “echó a volar la imaginación” de los lectores.

Layda Sansores (PT) dice: “Sucede con todos los grandes, uno no sabe dónde termina la historia y dónde comienza la leyenda. Destaca su congruencia con sus convicciones ideológicas, la lealtad a sus afectos, su familia, sus amigos. Se enorgullece del homenajeado, porque pintó su raya con el poder, y la mantuvo.

Hoy aquí, una expresión del poder a la mexicana, la de congresistas, no pudo dejar a un lado su ánimo circense y rindió honores al hombre de letras de origen colombiano sin detener las batallas campales de fin de periodo de sesiones. Genio y figura, la de los senadores.