Por Leslie Gómez y José David Estrada

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- Los dirigentes de los sindicatos más grandes de México mostraron ayer a los trabajadores para qué les alcanzan sus ingresos.

Llegaron y salieron del Zócalo de la Ciudad de México escoltados por personal de seguridad y acompañantes en camionetas de modelos recientes.

Víctor Flores, dirigente ferrocarrilero, acudió al mitin del 1 de mayo con dos acompañantes y una decena de guardias personales que no se le despegaron hasta que abandonó la plaza.

Flores y el contingente que lo rodeaba vestían chamarras deportivas color rojo, como si se tratara de una novena de beisbol.

El dirigente llevaba pantalón de vestir, camisa sport de algodón, roja, con las siglas del Sindicato Único de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, cinturón con hebilla dorada y lentes oscuros.

Las dos jóvenes que lo acompañaron eran de tez blanca, delgadas y con cabello lacio y trigueño. Una era espigada y le sacaba una cabeza al líder ferrocarrilero; la otra era pequeña de estatura, similar a la del líder.

Partió en una camioneta Ford Expedition que se encontraba estacionada a un costado del Palacio Nacional. En el vehículo sólo lo acompañaban las dos jóvenes, su secretario y el chofer.

El líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Joaquín Gamboa Pascoe, no compite mal. Abandonó la plancha del Zócalo en un automóvil Mercedes Benz, que fue seguido de una camioneta GMC Yukon en la que iban media decena de escoltas.

El dirigente vistió camisa blanca, chamarra color beige, pantalón negro y zapatos negros.

Dirigentes de otras organizaciones como el senador Joel Ayala, líder de los burócratas, que a diferencia de sus inasistencias a la Cámara alta esta vez permaneció todo el mitin, también llegó y se fue en una camioneta Jeep con un séquito de colaboradores.

Los dirigentes recorrieron el camino que había entre el templete y los vehículos, tapizado de simpatizantes vestidos también de rojo que luchaban por abrirle paso al longevo líder cetemista y competían para lanzar la porra más estruendosa.

Cuando Víctor Flores arribó a la Plaza de la Constitución el Sindicato Único de Músicos tocaba “La vida es un carnaval”.

Aunque no pronunció discurso, el ferrocarrilero fue el más vitoreado, incluso opacó la presencia de Gamboa Pascoe, el dirigente de la CTM, que recibió una medalla por encabezar la central obrera.

Al finalizar el mitin Flores agradeció las muestras de cariño y afirmó que se demostró la unidad de los trabajadores.

“Si yo me acerco y le pido dinero, segurito me da lo que tenga”, aseguró Eulalia Lagunes, veracruzana que portaba una camiseta roja del sindicato ferrocarrilero.

“Ese es un encanto de hombre”, aseguró.

Aún no terminaba el mitin y los trabajadores de limpia del Gobierno del Distrito Federal limpiaban los pedacitos de papel rojo que habían lanzado los trabajadores.

Uno de ellos se quejaba de su salario. Con 3 mil pesos mensuales no le alcanza para nada, dijo.