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Amparado en la noche Ulises López cercó terrenos donde el Ayuntamiento pretende construir Unidad Deportiva en Guaymas

Por Carlos Razcón Valenzuela

LA VOZ DEL PUERTO

GUAYMAS.- Por la ilegal invasión de más de cuatro hectáreas de terrenos propiedad de varias familias, al Norte de la Ciudad, Ulises López Varela, Oswaldo García y otros, fueron demandados ante la representación local de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora.

“Llegaron como vulgares delincuentes y perpetrando actos fuera de toda Ley”, señaló José Ramón Octuna Espinoza, al reseñar que la noche del pasado 30 de abril y madrugada del primero de mayo, aquellos entraron a su propiedad, con maquinaria pesada y, la cercaron; otro tanto hicieron con lotes de otras familias guaymenses.

El firmante --entre otros-- de la demanda penal y/o querella contra Ulises López y socios, es representante legal de su hijo José Carlos Octuna Batista, residente de Caborca, Sonora, a quien Francisco Javier Rascón Manzano, de Nogales, le liquidó una deuda con terrenos.

Al hoy demandado también se le atribuyen otras diversas irregularidades, entre ellas que pretendió sorprender al Ayuntamiento de Guaymas al apropiarse de una superficie destinada a la construcción de Unidad Deportiva; igual se presumen delitos contra la ecología, dado que desde su intrusión a predios aledaños a El Tular, Los Pinos y Hacienda Monarca, se desgranaron talas ilegales, quemas de flora endémica de la región y depredación del hábitat de distintas especies nativas.



Breve resumen

A mediados del 2006, el empresario Francisco Javier Rascón Manzano realizó compromiso de compra-venta de unas once hectáreas de terreno, con el matrimonio integrado por José Ordaz Aguiar y Odilia Mirthala Gómez Cantú; en esa superficie comprendía Hacienda Monarca, que aquel operó como centro de reuniones sociales, políticas, artísticas y hasta deportivas.

El aspirante a comprador tuvo un “bache” en sus negocios y se fue retrasando en los pagos y, sin embargo, los vendedores le sostuvieron el compromiso.

Rascón Manzano contrajo fuerte deuda con José Carlos Octuna y ofreció cubrirla con terrenos, “hasta donde alcance lo ya pagado”.

Así, entregó amplísimo poder notariado al representante legal y padre de aquel, José Ramón Octuna Espinoza, para los trámites legales correspondientes.

Cumplidas las formalidades de Ley, la familia Octuna obtuvo cuatro hectáreas y quedaron liberadas del trato unas siete; de esa superficie, limpia, la familia Ordaz donó considerable porción al Ayuntamiento de Guaymas para la creación de una Unidad Deportiva, zona de recreación familiar o, lo que determinaran las autoridades municipales, Se optó por la primera opción.

Pero el primero de mayo, cuando se oficializaría la cesión, en aquel lugar, intervino Ulises López y se dijo representante del dueño; sin mostrar documento oficial --sólo un plano (¡!) de uso corriente-- aseguró hablaba a nombre de Rascón Manzano. Luego, manifestó que intervenía a petición de José Carlos Octuna.

-- Y si no lo creen, comuníquenme con el Güero, para hablar con él-- exigió, a gritos.

-- Aquí lo tengo en la línea.- Es mi hijo y yo lo represento, le sostuvo don José Ramón...

--Ah!... entonces no... se retrajo Ulises López, a quienes las partes afectadas, con escrituras y diversas documentaciones públicas, le exigieron mostrase sus “papeles”... Los tengo en el carro, retrucó, pero jamás mostró papel alguno.

Ulises López Varela llegó a ese disputado lugar, a la vera de lo que será prolongación del bulevar “Diana Laura Riojas de Colosio”, cuando se introdujo a una ruinosa vivienda que ocupaba un indígena, ahora difunto.

En el tupido monte aledaño, por cierto, se descubrieron varios chasis de autos deshuesados, cuya legal procedencia no se comprobó.

Mediante quemas, talas y otros procedimientos, se amplió hasta un mil quinientos metros y, hoy, reclama dos hectáreas, aunque tiene cercadas cuatro hectáreas de los Octuna, dos de la familia León y una más de un particular, amén de afectar al Municipio y vecinos de El Tular, Los Pinos y sectores aledaños.