En diferentes regiones brasileñas se llevan a cabo protestas contra la Copa del Mundo

Por Alberto Armendáriz

AGENCIA REFORMA

RÍO DE JANEIRO.- Con la cercanía del Mundial de Fútbol, una ola de huelgas y movilizaciones sociales se está apoderando de Brasil, que ayer enfrentó una violenta paralización del servicio de buses en Río de Janeiro y bloqueos de calles en São Paulo.

Los casi cuatro millones de personas que normalmente utilizan el sistema de ómnibus de Río fueron sorprendidos por el paro del servicio desde la mañana del jueves.

Una parte del sindicato de conductores se había negado el miércoles a aceptar el acuerdo de reajuste salarial firmado el mes pasado entre el gremio y la empresa Río Onibus, y decidió llamar a una huelga de 24 horas para exigir un aumento mayor.

Mientras la gente hacía largas filas en espera del transporte hacia el trabajo, los huelguistas comenzaron a apedrear y atacar con palos los colectivos que estaban funcionando.

Unos 467 buses de los casi 9 mil que hay en la ciudad fueron depredados en medio de escenas de confusión y temor por la violenta intimidación.

“Esta es una actitud criminal. Es pésimo para la imagen de Río de Janeiro, principalmente por la proximidad de la Copa”, señaló Otacílio Monteiro, vicepresidente de Río Onibus, quien resaltó que se había combinado con el sindicato adelantar las negociaciones salariales para evitar problemas durante el Mundial, que comenzará el 12 de junio.

Escenario de la final de la Copa, el 13 de julio, Río será una de las ciudades-sede que más visitantes reciba durante el torneo. La Secretaría de Turismo estima que pasarán por la Cidade Maravilhosa unos 460 mil brasileños y unos 90 mil extranjeros.

En tanto, los residentes de São Paulo tampoco tuvieron un día tranquilo.

Unos 1500 activistas del Movimiento Sin Tierra (MST) y del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MSTS) realizaron varios cortes de calles al inicio de la jornada, generando gran caos en el tránsito matinal.

Luego se dirigieron a las sedes de tres compañías -Odebrecht, Andrade Gutiérrez y OAS- que tuvieron a su cargo la construcción de varios estadios mundialistas, para quejarse de sus “jugosos negocios” con la FIFA y el Gobierno, y demandar fondos públicos para viviendas.

“Esto es un acto político. Pretendemos hacer otros semejantes hasta la Copa”, resaltó Guilherme Boulos, uno de los líderes del MSTS, mientras sus seguidores portaban carteles en los que se leía “La Copa de las empresas. El poder es del pueblo”.

En Belo Horizonte, Salvador y Curitiba, integrantes de estos movimientos sociales protagonizaron marchas similares pero con menos cantidad de personas.

Distintas a las protestas masivas espontáneas que surgieron en junio del año pasado, justo antes de la Copa de Confederaciones, en reclamo de mejores servicios públicos y en contra del despilfarro de dinero para las obras del Mundial, esta ola de huelgas y marchas más organizadas preocupan al Gobierno de la Presidenta Dilma Rousseff a 35 días de que se dé el puntapié inicial del campeonato futbolístico.