Por Alberto Armendáriz
AGENCIA REFORMA
RÍO DE JANEIRO.- La golpearon, la apedrearon y la patearon hasta matarla porque creían que era una bruja que secuestraba niños.
Una página de Facebook inició el rumor falso que se esparció hasta acabar en la trágica confusión del linchamiento en Guarujá, el más reciente caso de justicia por mano propia que conmociona a Brasil.
El sábado, el ama de casa Fabiane María de Jesús, de 33 años, madre de dos niñas, Yazmín, de 12, y Ester, de uno, fue a buscar una Biblia que olvidó en la iglesia de Morrinhos, un humilde barrio en la ciudad de Guarujá, en el Estado de São Paulo, donde ella vivía.
Pasó luego por el mercado y, al salir, ofreció una fruta a un niño de la calle.
Un hombre que creyó reconocer en ella a una supuesta bruja que secuestraba menores para rituales de magia negra le preguntó: “¿Le gustan los niños? ¿Cuántos tiene ya?” Inocentemente, Fabiane, que sufría de bipolaridad, contestó que sí, y que tenía dos hijas.
Su respuesta fue considerada una suerte de confesión. “¡Bruja!”, le gritó otra persona antes de que un numeroso grupo se abalanzara sobre ella a golpes.
Sin dejarla hablar, le arrojaron piedras, le pegaron con palos y la arrastraron de los pelos hasta un terreno baldío donde la abandonaron antes de patearla y pisotearla varias veces más. La furia grupal fue registrada con teléfonos celulares. Fabiane no resistió al ataque y falleció el lunes.
Todo había comenzado en la página de Facebook “Guarujá Alerta”, que presta servicios comunitarios en esta ciudad de 307 mil habitantes.
Allí, a fines del mes pasado varios usuarios subieron el retrato robot de una mujer negra, gorda y de cabellera corta morocha, sospechosa de haber intentado secuestrar una niña en Río de Janeiro en 2012.
El dibujo computarizado, realizado por la Policía carioca, se esparció por internet y las redes sociales, y generó gran temor en Guarujá.
No importó que Fabiane fuera blanca, flaca y pelirroja.
“La gente no se da cuenta del poder de difusión que tiene internet, no se verifican los datos y es muy fácil diseminar mentiras”, advirtió a Reforma la psicóloga Beatriz Breves, autora del libro “La maldad humana: cómo destruir a una persona en Facebook”.
Alrededor del mundo ha habido diversos ejemplos: niños que sufren bullying por internet; adolescentes gays que son blanco de hostigamiento; adultos a los que se les revelan fotos íntimas o trucada; y acusaciones de presuntos ladrones/violadores/secuestradores/brujas.
El caso más llamativo en Brasil, hasta antes del de Guarujá, había ocurrido en Río en enero, cuando un joven acusado de un intento de asalto fue golpeado salvajemente por un grupo de vigilantes del barrio de Flamengo, que lo desnudaron y ataron a un poste callejero con un candado de bicicleta.
Su foto fue esparcida por las redes sociales y despertó un fuerte debate sobre la justicia por mano propia.
Pero en los últimos meses hubo otros casos: un hombre sospechoso de asaltar una cafetería, atado a un poste y golpeado en Itarajaí; un adolescente encadenado a una reja y apedreado por intentar robar una moto en Goiânia.
Un sondeo realizado en marzo por el Núcleo de Investigaciones en Políticas Públicas (NUPP) de la Universidad de São Paulo arrojó que la falta de fe de los brasileños en las instituciones y la Justicia estaría detrás de estos actos bárbaros.
Un 70.5% de los entrevistados no confía en las leyes, mientras que 76.3% no se fía del Congreso.