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De ese cultivo se obtienen drogas como la heroína y morfina


Por Édgar Hernández

AGENCIA REFORMA

SAN MARCOS.- Campesinos de comunidades fronterizas con México destinan cada vez más sus tierras agrícolas para la siembra de la amapola, de donde se obtienen drogas como la heroína y morfina.

En el Municipio serrano de Sibinal, San Marcos, ubicado sobre las faldas del volcán Tacaná, a una hora de la frontera mexicana, “Eleazar” comenzó a cultivar la planta ilegal en aproximadamente 2 mil 100 metros cuadrados.

Debido a las ganancias, derribó árboles frutales como naranja y durazno, y aumentó a más de 13 mil metros cuadrados el área de cultivo.

De ese terreno, explica, obtiene en promedio 300 onzas de resina de opio por cosecha, lo que le deja un ingreso de 36 mil quetzales guatemaltecos, el equivalente a 61 mil pesos mexicanos.

En un año, añade, pueden obtener hasta tres cosechas debido a la fertilidad y el clima frío de la zona, condiciones adecuadas para el cultivo de la flor.

“Cuando el terreno es fértil, la amapola sale parejita”, comenta el hombre a quien se cambió el nombre por razones de seguridad.

Los campesinos de la sierra guatemalteca reciben 120 quetzales por cada onza de opio. La resina la obtienen rayando el bulbo de la amapola la cual almacenan en bolsas de plástico para su entrega.

Los ejidatarios desconocen quien les compra y el destino que tiene el producto. Sin embargo, de acuerdo con reportes del Gobierno de Guatemala, son carteles mexicanos quienes compran la pasta de opio en la frontera guatemalteca y la ingresan a México por los estados de Chiapas y Tabasco.

Apenas a mediados de abril, la Procuraduría de Justicia de Chiapas reportó el aseguramiento de 10.5 kilogramos de morfina, valuada en 4 millones 700 mil pesos, y que ingresaron de Guatemala a México por el Municipio de Frontera Comalapa.

El campesino platica que al pueblo llegan los narcotraficantes y se llevan el producto. No se habla más que de dinero.

Aunque muchos aún siembran en laderas para ocultar los cultivos, refiere, algunos comienzan a perder miedo y cultivan en zonas planas cercanas a los poblados.

“Aquí en Guatemala no se existe la ley”, dice.

El Gobierno de Guatemala tiene registro de cultivos en las comunidades serranas y de difícil acceso como Sibinal, Tajumulco Tacaná e Ixchiguán en el Departamento (Estado) de San Marcos, en donde los campesinos han enfrentado al Ejército guatemalteco para evitar la incursión y destrucción de los plantíos.

También ha identificado cultivos en los Departamentos de Huehuetenango, Alta Verapaz y El Petén. Los cuatro fronterizos con México.

En febrero pasado, el Gobierno de Guatemala reportó la destrucción de 187 hectáreas de amapola, valuadas en 375 millones de dólares, tan sólo en el Departamento de San Marcos, como parte de un operativo de la primera fase de la estrategia nacional de erradicación de plantaciones ilícitas.

Para enfrentar el problema, el Presidente de Guatemala Otto Pérez Molina considera proponer la legalización de cultivos de mariguana y amapola con fines medicinales y para restar poder a grupos del crimen organizado.